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Jesse James Vargas Martínez

Jesse James Vargas Martínez, vendedor ambulante por más de 30 años. San Sebastián de las Vegas del Pepino es uno de esos pueblos donde su gente se ha destacado a través de su historia en los deportes, la música, poesía, negocios, y más.

Hoy les comentaré sobre un personaje muy conocido en nuestro pueblo, Jesse , uno de los hijos de «Mano» Moisés Vargas Hernández y Milagros Martínez, ambos fallecidos. Dice el refrán que el que lo hereda no lo hurta y Jesse siguió los pasos como vendedor quincallero de parte de su abuelo, Güilo Vargas, y de su padre Moisés Vargas. Jesse mantuvo una quincalla de productos para la venta aproximadamente desde los años 70 frente a la antigua Casa de Doña Bisa, en la Calle Luis Muñoz Rivera.

Ya para la década del 2000 este se retira, en la actualidad lo vemos vendiendo la lotería tradicional en el Centro Agropecuario del Pepino. Además, vende las ricas y dulces quenepas al lado de la Farmacia Pepino en la Avenida Emerito Estrada Rivera. Jesse J. Vargas Martínez nació hace 67 años un 26 de octubre de 1949.

Natural del Barrio Guatemala. Fueron sus padres : Moisés Vargas Hernández y Milagros Martínez. Tiene 9 hermanos: Elba, Iris, Ana Lydia, Jaime, Irma, Elisa, Evelyn y otros dos hermanos bajo un mismo nombre, Moisés. Estudió en la Escuela Manuel M. Liciaga. Ejerció 3 años de estudio en teología en Newark, New Jersey. De su matrimonio con Ana Delia Rivera han procreado 4 hijos: Jesse, Rolando, Isaí y David.

A sus 67 años, Jesse es una persona muy orgullosa de sus raíces pepinianas y de su gran familia. Continúa activo en lo que le gusta, de la pasión y el amor al trabajo heredado de su padre y abuelo. Dice sentir que su pueblo lo ama y sigue apoyando, por lo que el retiro no está en sus planes inmediatos. Jesse, orgullo de San Sebastián de las Vegas del Pepino.

No saber lo que ha sucedido antes de nosotros es ser incesantemente niños. No dejar saber lo que sucede en nuestro tiempo es ser intensamente irresponsables con las futuras generaciones. Un espí­ritu histórico no puede tener dudas de que ha llegado el tiempo de la resurrección de nuestro pasado, de la afirmación del presente y la esperanza del futuro. Esto es parte de ello…

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