Miguel de la Torre

auspiciado por

Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin
Share on pinterest
Share on email
Share on whatsapp
Share on print
Share on google
Share on skype

compartenos en tus redes favoritas

1832 Soto Mayor nombrado Teniente a Guerra de la nueva Poblacion de Lares

Carta del gobernador La Torre al Teniente a Guerra del pepino

Puerto Rico, 4 de enero de 1832

Al Sr. Teniente a Guerra del Pepino:

En virtud de los representados en este Gobierno por don Juan Francisco Soto Mayor, apoderado de la nueva población de Lares jurisdicción del Pepino, para dar principio al acopio de materiales y fabrica de iglesia y que al efecto se le conceda autoridad competente para que aquellos vecinos le obedezcan he decretado en este día lo siguiente:

Mediante a estar ya practicada la división del territorio de Lares del de Pepino, se nombra Teniente a Guerra de que el nuevo pueblo a Don Juan Francisco de Soto Mayor, dependiendo únicamente aquel vecindario del Pepino en los ramos de subsidio, Gastos Públicos e Iglesia, ínterin se concluyen las obras de la nueva población; y por lo que respecta a la Administración de Justicia, Servicio Urbano, Guardia y demás económico queda absolutamente separado proveyéndose el Teniente de copias de los documentos que necesite del Archivo del Pepino, de donde se le franquearán en forma: comuníquese a la Intendencia y Teniente Justicia Mayor del distrito, a los referidos Tenientes.

Lo que traslado a usted para su inteligencia.

Dios guarde a ustedes muchos años.

Miguel de la Torre

Testimonio de poder otorgado a Don Juan Francisco de Soro Mayor, Juez Territorial del Partido de Lares, Don Pedro Jiménez, Sargento Mayor de urbanos y otras personas, a favor de don Antonio del Río y Don José de la Jara, para concluir y agenciar lo necesario a la fundación del Pueblo de Lares.

En el Pueblo del Pepino, a los veintisiete días de noviembre de 1832 años; ante mi el Escribano Real y público y testigos comparecieron don Juan Francisco de Soro, Juez Territorial del partido de Lares, don Pedro Jiménez Sargento Mayor de Urbanos, don Joaquín del Rosario, don Juan de Soro, don Toribio Hernández, don José de Santiago, don Juan Díaz, don Bernardino Acevedo, don Antonio Medina, don Felix López, don Pedro Vélez, don Manuel Román Vélez, don Juan Antonio Toledo, don Pedro Hernández, don Pedro del Río, don Gregorio Irizarry, don Jesús González, don Julián Pérez, don Felipe Borrero, don Esteban de Soro, don Ignacio de Soto, don Valentín González, don Juan López, don Víctor Torres, don Victoriano López, don Juan Evangelista de Soro, don Manuel García, don Juan Toledo, don Manuel Fermín Pérez, y don Manuel Jiménez, vecinos del expresado Pueblo de Lares, a quienes doy fe conozco y dijeron: que otorgan su poder cumplido y bastante cuanto por derecho se requiere y es necesario a don Antonio del Río y a don José de la Jara del mismo vecindario para que en sus nombres concluyan, arreglen y agencien rodo lo necesario a la fundación de dicho pueblo, hasta dejarlo establecido, del modo que quieren las leyes y cancelando al final de todo, el expediente que se inauguró con este objeto, para lo cual se presentarán antes los Jueces de Justicia que con derecho puedan y deban con todo género de documentos, hagan y promuevan probanzas, recusaciones, apelaciones, suplicaciones, transacción y todo cuento los otorgantes harían siendo presentes que para todo y lo incidente y dependiente les dan poder general, administración y facultad de enjuiciar y sustituir. Y a todo lo que en su virtud practicaren obligan sus personas y bienes habidos y por haber con cláusula guarentigia, y renunciación de rodas las leyes, fueros y derechos de su favor y firman los que supieron y a ruego de los que no, uno de los testigos que fueron presentes y vecinos, don Carlos Vicente Albizu, don Manuel Cubano y don Pedro José del Río (firmado) Juan Francisco de Soro Mayor, Pedro Jiménez, Joaquín del Rosario Méndez, Juan Díaz, Pedro Vélez, Ignacio Soro, Félix López, Victoriano López de Victoria, Juan de Soro, Juan Antonio Toledo, Manuel de Jesús González de la Cruz, Pedro Hernández Aruego, Pedro José del Río, signado Manuel García, Escribano Real Público.

Es conforme al original de su contenido que queda en el Protocolo corriente de escrituras públicas de mi cargo; está fielmente corregido a que me remito, en cuya fe y de pedimento de los otorgantes, libro presente que signo y firmo en el referido Partido del Pepino el mismo día veintisiete de noviembre de mil ochocientos treinta y dos años.

Manuel García

Escribano Real Público

No saber lo que ha sucedido antes de nosotros es ser incesantemente niños. No dejar saber lo que sucede en nuestro tiempo es ser intensamente irresponsables con las futuras generaciones. Un espí­ritu histórico no puede tener dudas de que ha llegado el tiempo de la resurrección de nuestro pasado, de la afirmación del presente y la esperanza del futuro. Esto es parte de ello…

auspiciado por

Patrocinadores de Oro

Publicaciones que también te pueden interesar

1835 Se ordena al teniente a guerra de Lares el nombramiento de Recaudadores de subsidio y depositario de los fondos publicos

Carta del -Gobernador, Sr. La Torre al Teniente a Guerra de Lares Entrando

Publicacion Completa
Andrés Méndez Liciaga 21 de noviembre de 2020

El Partido Nacionalista, los obreros y Mayagüez -1934

Mario R. Cancel -La Gran Depresión y la inclusión de Puerto Rico en los programas

Publicacion Completa
Mario R Cancel Sepúlveda 21 de noviembre de 2020

Deja una respuesta

Maestro, orador, político, periodista, funcionario, legislador, carcelero. En su pueblo -San Sebastián- tierra de sol y ensueños formó el niño su corazón de bondad al rescoldo de un austero hogar criollo. Su padre, un recio tronco de la selva secular, viejo de barbas floridas, a quien el tiempo no pudiéndole vencer de un solo golpe fue derrumbándole como a las fo rra.lezas legendarias con la cruel lentitud de una furia, le indicó la línea del horizonte, hacia donde se oían lejanos clarines.
Maestro, orador, político, periodista, funcionario, legislador, carcelero. En su pueblo -San Sebastián- tierra de sol y ensueños formó el niño su corazón de bondad al rescoldo de un austero hogar criollo. Su padre, un recio tronco de la selva secular, viejo de barbas floridas, a quien el tiempo no pudiéndole vencer de un solo golpe fue derrumbándole como a las fo rra.lezas legendarias con la cruel lentitud de una furia, le indicó la línea del horizonte, hacia donde se oían lejanos clarines.

Patrocinadores de Oro

Respalda el Comercio de aquí y fortalece la economía