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Un espiritu histórico no puede tener dudas de que ha llegado el momento de la resurrección del pasado, de la afirmación del presente y la esperanza del futuro. Esto es parte de ello.

Antonio Cortón y del Toro

Miguel Ángel Lechuga Jiménez -Poeta, ensayista, periodista. Antonio Cortón y del Toro, nació en San Juan el 29 de mayo de 1854 y muere en Madrid el 22 de septiembre de 1913.

Inició sus estudios primarios y el bachillerato en el Colegio de los Padres Jesuitas de San Juan y al terminarlos en 1873 se trasladó a Madrid, donde empezó la carrera de Derecho pero la cambió por la de Filosofía y Letras, carrera que también abandona para dedicarse al periodismo, actividad que no le es desconocida ya que antes, en Puerto Rico, había tenido ocasión de publicar diversas composiciones en verso en los voceros capitalinos La Araña, El Progreso, Don Simplicio y La Razón así como en los Almanaques Aguinaldos de J. Acosta. Uno de esos trabajos es su conocido poema Adiós a mi Patria (1873), que compuso antes de partir hacia España.

Hacia 1876, en los comienzos de su actividad periodística en España, envió a La Prensa, de Mayagüez, una serie de artículos sobre ciencia política y social, abogando por el establecimiento del matrimonio civil en Puerto Rico. Estos artículos levantaron agrios comentarios en la isla y el periódico fue denunciado. Antonio Cortón se inició en el periodismo como colaborador de El Globo, de Madrid, periódico bajo la orientación inspirada por el político liberal Emilio Castelar.

Allí presentó muchos artículos, entre los cuales destacan: la biografía del presidente venezolano General Guzán Blanco y sobre el liberador y patriota haitiano Toussain L’Ouverture. Así mismo colaboró en El Tribuno y El Liberal de Madrid.

En 1881, fue electo secretario de la Sección de Ciencias Morales y Políticas del Ateneo Circulo Nacional de la Juventud. Fue en esa ocasión que escribe su polémico ensayo Patria y Cosmopolitismo. Los puertorriqueños lo atacaron por su concepto universalista de patria y los españoles creyeron ver en él un ecléctico sin firmezas nacionales. En ese mismo año colaboró como miembro de la prensa peninsular en la celebración del centenario de Calderón de la Barca, en cuyos actos representó al periódico El Agente, de San Juan. Al año siguiente, 1882, Cortón colabora en La Revista de las Antillas, de Madrid, que fundó Francisco Cepeda, y en La Tribuna, también de Madrid.

Una gacetilla que fue publicada por El Tribuno en 1883, que por entonces dirigía, le ocasionó un enfrentamiento personal con el escritor Leopoldo Alas, situación que luego de ser explicada no llegó a más pero que dejó a Cortón con una no buena reputación. En la misma línea, en 1886, un artículo suyo salido en El Buscapié le causó un duelo a pistola con el puertorriqueño Ángel Acosta, a la sazón en Madrid, quien al principio lo creyó ofensivo a su familia. Dicho duelo nunca se realizó. En ese mismo año edita en El Tribuno una sección especial dedicada a Puerto Rico. Enviaba también sus crónicas a diversos voceros de la isla: La Revista de Puerto Rico, de Ponce; El Liberal, de Mayagüez; El Buscapié y La Revista Puertorriqueña, de San Juan.

Siempre atento a lo referente a su isla, en 1887, “el año terrible del Componte”, fue de gran actividad para Cortón. Gobernaba la isla el General Romualdo Palacios que inició una serie de persecuciones contra los liberales puertorriqueños. Se amordazaba la prensa, se encarcelaba, se torturaba y el pánico reinaba por toda la isla. Cortón, con su palabra y su pluma, poniéndose al frente de la colonia puertorriqueña de Madrid, llevó su voz de protesta hasta el gobierno de Sagasta, con tal fortuna que se decretó el relevo de aquel gobernador de tan triste memoria.

Para 1889 entró a formar parte de la redacción de El Liberal, periódico en el que ya antes había colaborado. Posteriormente dirigiría la edición barcelonesa, destacándose como cronista en competencia directa con otros de la misma época. Por muchos años fue secretario y llegó a ser presidente, de la Sociedad de Escritores y Artistas. En 1894 pasó a dirigir en Madrid, El Correo de Ultramar, periódico de combate fundado por un grupo de puertorriqueños, residentes en la capital.

Cortón empieza a publicar sus ensayos en 1883 en Madrid, con un folleto satírico titulado La literata. Años más tarde publica un voluminoso libro Pandemonium (1889), en el que recoge sus escritos literarios y críticos que había publicado en los distintos periódicos. Recopiló bajo el título El fantasma del separatismo (1898), la serie de artículos políticos que había publicado en El Liberal en defensa de los catalanes y de sus aspiraciones a un gobierno autónomo. En Barcelona publicó en La Vanguardia un profundo y serio trabajo, “Las letras en el siglo XIX” (1898), en el que estudiaba el movimiento literario europeo y americano en dicho siglo. Mas adelante publicó un estudio biográfico y crítico titulado Espronceda (1906) y un artículo ficticio titulado Un viaje a la China (1908).

Este escritor había participado activamente en las filas de los partidos que favorecían el cambio del régimen colonial. Por haber ayudado en el cambio del nefasto General Romualdo Palacios, fue denominado diputado en las Cortes de Madrid, por el partido Autonomista, por los distritos de Mayagüez y Guayama. Pero el mismo día que iba a jurar su cargo, su mandato parlamentario quedó anulado por la cesión de Puerto Rico a los Estados Unidos tras la guerra de 1898. Ante tal situación, prefirió permanecer en España por el resto de su vida.

Valoración. La obra literaria de Antonio Cortón y del Toro tiene un merito y reconocimiento, tanto en España como en Puerto Rico. La intensa y continua actividad que desplegó en periódicos y revistas de la Península hace de él, uno de los primeros periodistas profesionales que hubo en España. Fue consecuente en el artículo, la crónica, la memoria y el ensayo. Sus crónicas eran muy celebradas por los temas tratados, por los asuntos que planteaban, la sagacidad de la observación y lo acertado de sus juicios. La franqueza atrevida e independiente lo sitúa en un nivel que sobresale de entre los periodistas y cronistas de la época. Supo satirizar a los personajes públicos y literatos y también elogiar a los que se lo merecían.

Aunque Cortón cultivó el verso y el cuento, no fue muy fecundo en esos géneros, es cuantitativamente escaso y circunscrito en lo fundamental a sus años mozos. Su sentido poema Adiós a la patria (1873), escrito en ocasión de su partida de Puerto Rico, es asimismo un adiós al género lírico.

Hay un vínculo espiritual entre la obra de Cortón y la de los literatos españoles del final del siglo XIX y comienzos del siguiente, principalmente los de la generación del 98. Muestra este escritor en sus trabajos todos aquellos rasgos que fueron comunes al conjunto de autores que presenciaron la caída del que fuera el imperio colonial español en América y en el Oriente y el posterior resurgimiento de la cultura peninsular: pesimismo, revisión de valores, actitud religiosa anticatólica y tendencia europeizante.

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