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Bosque San Patricio

El Bosque San Patricio ubica en San Juan, entre las urbanizaciones Villa Borinquen y Caparra Heights y el complejo Borinquen Towers; se accede por la intersección entre la Ave. Roosevelt y la calle Ensenada. Este bosque comprende 70 cuerdas, de las que 53 son llanas y 17 son cerro calizo, mejor conocido como mogote.
Desde la década de 1940 hasta el año 1974, los terrenos llamados finca San Patricio estuvieron bajo la jurisdicción de las fuerzas armadas de Estados Unidos de América, quienes los utilizaron para viviendas hasta la década de 1960. Los terrenos fueron adquiridos por el gobierno del Estado Libre Asociado de Puerto Rico, bajo la administración de la entonces Corporación de Renovación Urbana y Vivienda (CRUV), hoy Departamento de la Vivienda, para construir allí viviendas de interés social. La CRUV nunca construyó estas casas y las estructuras existentes fueron demolidas entre 1977 y 1978; mientras tanto, el bosque comenzó un proceso de regeneración.
Ante la potencial amenaza de perder este importante pulmón de la zona metropolitana al desarrollo y la construcción, vecinos del área, científicos, ambientalistas y ciudadanos interesados, se constituyeron, en 1998, en la organización sin fines de lucro Ciudadanos Pro Bosque San Patricio. Luego de más de dos años de arduo trabajo se logró la aprobación unánime en ambas cámaras legislativas de una resolución que establece una moratoria en el otorgamiento de permisos de construcción. Posteriormente se aprueba la Resolución Conjunta 383 de 3 de agosto de 2000, que ordena al DRNA adquirir los terrenos para crear un bosque.
El Bosque San Patricio es manejado por el Departamento de Recursos Naturales y Ambientales; le aplican las disposiciones de la Ley Núm. 133 de 1 de julio de 1975, Ley de Bosques de Puerto Rico.
El propósito del DRNA es conservar un bosque urbano que represente una alternativa real para la sociedad metropolitana en términos de recreación pasiva, educación, investigación científica y modelo de participación comunitaria.
Valor ecológico
Las especies establecidas en el bosque son indicadoras del proceso de regeneración y sucesión  que ha experimentado el bosque. El bosque provee hábitats para una amplia biodiversidad de flora y fauna, tanto endémicas, nativas, exóticas y especies en peligro de extinción. En 1975 se exploró la cueva San Patricio, de 70 pies de largo y 11 de altura, pero ésta no está abierta al público. En el bosque existe uno de los pocos cerros calizos del área metropolitana y fue incluido dentro de la zona de protección del estudio del carso. Este bosque tiene gran importancia
como uno de los pocos bosques urbanos en San Juan.
Flora
Existen sobre 70 especies de árboles, entre los que se encuentran flamboyán, almendros, robles, marías y tulipán africano. Debido a su característica de bosque secundario, las especies que abundan son de carácter exótico, aunque las especies encontradas en el sotobosque (parte inferior del bosque) son mayormente nativas. Esto es indicativo de que en un futuro dominarán las especies propias de la región cársica. Como parte de los trabajos de manejo, se han introducido especies en peligro de extinción, como el matabuey (Goetzea elegans) y la palma manaca (Calyptronoma rivales), que se han adaptado al terreno.
Fauna
De las 33 especies de aves identificadas en el bosque de San Patricio, al menos nueve son endémicas (que sólo se encuentran en Puerto Rico), éstas son: comeñame (Loxigilla portoricencis), múcaro de Puerto Rico (Otus nudipe), carpintero de Puerto Rico (Melanerpes portoricencis), calandria (Icterus dominicensis), jui de PR (Myiarchus antillanum), reina mora (Spindalis portoricencis), reinita mariposera (Dendroica adelaidae), bien te veo (Vireo latimeri) y zumbador verde de PR (Anthracothorax viridis).
En cuanto a los anfibios, este bosque sirve de hábitat al coquí común (Electherodactylus coquí), coquí pitito (E. cochranae) y coquí churrí (E. antillensis), a la ranita de labio blanco (Leptodactylus albilabris) y al sapo común (Bufo marinus). En términos de reptiles habitan, entre otros: la culebra corredora (Alsophis portoricencis), siguana común (Ameiva exsul), lagartijo común (Anolis cristatellus) y de yerbas (Anolis pulchellus) y la boa puertorriqueña o culebrón (Epicrates inornatus). Esta última especie es endémica de Puerto Rico y se encuentra en peligro de extinción.

No saber lo que ha sucedido antes de nosotros es ser incesantemente niños. No dejar saber lo que sucede en nuestro tiempo es ser intensamente irresponsables con las futuras generaciones. Un espí­ritu histórico no puede tener dudas de que ha llegado el tiempo de la resurrección de nuestro pasado, de la afirmación del presente y la esperanza del futuro. Esto es parte de ello…

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