auspiciado por

Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin
Share on pinterest
Share on email
Share on whatsapp
Share on print
Share on google
Share on skype

compartenos en tus redes favoritas

Carlos Eugenio Chardon Palacios

Don Carlos Eugenio Chardon Palacios (1897-1965) nace en la ciudad de Ponce, siendo sus padres Carlos Félix Chardon e Isabel Palacios Pelletier. Comienza estudios en el Colegio de Agricultura y Artes Mecánicas (CAAM; hoy Universidad de Puerto Rico-Mayagüez), pero se traslada a Cornell University para terminar su bachillerato luego que un terremoto afectara al CAAM en 1918. En Cornell conoce al profesor Herbert Whetzel, quien lo induce por los caminos de la fitopatología y la micología. En 1921, Chardon recibe su grado de Maestría en Cornell y comienza el estudio de las enfermedades de la caña de azúcar. En este mismo año regresa a Puerto Rico y con él se inician los estudios de taxonomía de hongos en Puerto Rico.
Al ser el primer micólogo puertorriqueño, su destacada labor lo hace merecedor del título de Padre de la Micología Puertorriqueña y Latinoamericana. Son incontables los viajes realizados por este científico a Venezuela, Colombia, Bolivia y Republica Dominicana, en donde no sólo estudió la biodiversidad fúngica sino que aportó conocimientos en el campo agrícola, económico y político. Entre sus mayores contribuciones está el descubrimiento del vector del mosaico de la caña de azúcar (Aphis maidis), trabajos que posteriormente se extrapolaron a estudios con tabaco. Chardon describió por primera vez varias especies de hongos del grupo Pyrenomycetes y colaboró activamente con N. L. Britton en la publicación de los 14 volúmenes de Scientific Survey of Puerto Rico and the Virgin Islands. Otras de sus publicaciones fueron Mycological Explorations of Colombia (1930) y Mycological Explorations of Venezuela (1934). En 1941 publicó Viajes y naturaleza y, en 1949, Los Naturalistas en América Latina.
Su invaluable aportación al campo de la ciencia le merecieron importantes reconocimientos en Puerto Rico y en otras partes del mundo. Venezuela le otorgó la Cruz del Libertador. Recibió un doctorado honorífico de Dartmouth College en New Hampshire (1935). La Universidad de Puerto Rico le confirió un doctorado Honoris Causa (1953). Estamos sin duda ante un gran puertorriqueño que tuvo a bien extender por Latinoamérica las vertientes sin fin de la micología aplicada, que su labor ocupe por fin el puesto que se merece en la historia regional, vivencial y cotidiana de los micólogos consumados y de los que apenas empiezan, para que su memoria no sea borrada por los trazos indelebles del olvido.

No saber lo que ha sucedido antes de nosotros es ser incesantemente niños. No dejar saber lo que sucede en nuestro tiempo es ser intensamente irresponsables con las futuras generaciones. Un espí­ritu histórico no puede tener dudas de que ha llegado el tiempo de la resurrección de nuestro pasado, de la afirmación del presente y la esperanza del futuro. Esto es parte de ello…

auspiciado por

Patrocinadores de Oro

Publicaciones que también te pueden interesar

Historia de dos ciudades

Un viajero que se aproximaba a una gran ciudad le preguntó a una

Publicacion Completa
Lionel Valentín Calderón 28 de octubre de 2020

Falsedades sobre el Río Grande de Añasco

Se ha declarado que el «Río de Añasco, se nutre de cientos de

Publicacion Completa
Jaime Carrero Concepción 28 de octubre de 2020

Deja una respuesta

Patrocinadores de Oro

Respalda el Comercio de aquí y fortalece la economía