Central Carmen, Vega Alta
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Central Carmen, Vega Alta

Comenzó como Hacienda Carmen propietario Juan Gualberto Landrón y Martínez. En el año 1890 es adquirida por George Finlay quien la compró a Justo Skerrette como Ingenio Carmen y en el año 1895 funda la “Carmen Central Inc”.Estaba localizada en el Valle del Toa cerca de la carretera Núm. 2. En el 1902 era considerada la mejor central del litoral norte de la Isla. Para 1935 podía moler mil toneladas diarias.
En 1944 esta capacidad fue aumentada a 1,800 toneladas. Tenía una capacidad de almacenaje de 20mil sacos en un almacén construido en ladrillo con techo de madera y zinc. Poseía además, un tanque de melaza con capacidad para 42mil galones. Esta melaza era enviada diariamente a San Juan. La central utilizaba las aguas del Río Cibuco e Indio para irrigar sus plantaciones Su propietario Manuel González, también era dueño de la San Vicente. Cerró en 1945, tras la reorganización de las operaciones.

Sus cañas pasaron a ser molidas por la San Vicente. En 1946 fue desmantelada y su maquinaria se trasladó a la Central Matilde de Venezuela. Contrario a otras chimeneas la de la Carmen está construida en ladrillos y terminada en mosaicos. Por eso, es única en la Isla.

Fecha de Fundación: 1895
Fecha de cierre: 1945
Fundador: George Finlay
Dueño: George Finlay (1895-1911); Manuel González Martínez (Carmen Centrale Inc.) (1911-1945)
Capacidad de molienda: 1,800 toneladas.(1944)
Año de mayor producción: 1942 con 21,646 toneladas
Poseía: 3 locomotoras.
Ubicación: Vega Alta
Colonias en: Manatí y Vega Alta.

NOTA: Siempre que nos es posible publicamos el nombre del Autor y un enlace al lugar del cual se obtuvo la información publicada. Dado el caso que mucha información nos es enviada sin esta información, pedimos que si es usted amigo lector el autor de uno de estos artículos nos lo haga saber para dar los créditos correspondientes.

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No saber lo que ha sucedido antes de nosotros es ser incesantemente niños. No dejar saber lo que sucede en nuestro tiempo es ser intensamente irresponsables con las futuras generaciones. Un espí­ritu histórico no puede tener dudas de que ha llegado el tiempo de la resurrección de nuestro pasado, de la afirmación del presente y la esperanza del futuro. Esto es parte de ello…

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