Central Playa Grande -Vieques
Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin
Share on pinterest
Share on email
Share on whatsapp
Share on print
Share on google
Share on skype

compartenos en tus redes favoritas

Central Playa Grande,

IEDU- La Central Playa Grande, junto con la Santa María y la Puerto Real (Esperanza), fueron el eje de la economía viequense en las primeras cuatro décadas del siglo XX. Esta central fue fundada por el danés Matías Hjardemaal, a fines del siglo XIX. La misma fue vendida a José Benítez quien la consolido con la Hacienda Resolución. Al morir don José se fundó la Benítez Sugar Co. Para 1936, la central estaba bajo sindicatura por quiebra.

En el 1939, Juan A. Tío adquirió los activos de la Playa Grande. La mayor parte de los terrenos fueron expropiados por la Marina de los Estados Unidos en el 1942. La maquinaria fue vendida a Miguel A. García Méndez e instalada en la central Okeelanta cerca de Belle Glade en la Florida. La Playa Grande tenía una capacidad de molienda de 1,200 toneladas diarias. Al ser expropiada la Central, la Eastern Sugar Co., compró las tierras de cultivo y la caña producida se enviaba a moler a la Pasto Viejo en Humacao y a partir de 1950 a la Fajardo Sugar. En el 1946, la Compañía Agrícola de Puerto Rico compro las tierras de cultivo de esta central.

Fecha de Fundación: 1899
Fecha de cierre: 1942
Fundador: Matías Hjardemaal
Dueño: Matías Hjardemaal (1899-1900), José Benítez Suc. (1900 – 1939), Juan Ángel Tío (1939-1942)
Capacidad de molienda: 1,200 toneladas (1942)
Año de mayor producción: 1928 con 13,088 toneladas
Ubicación: Vieques, Sector La Llave
Fecha de Fundación: 1899
Fecha de cierre: 1942
Fundador: Matías Hjardemaal
Dueño: Matías Hjardemaal (1899-1900), José Benítez Suc. (1900 – 1939), Juan Ángel Tío (1939-1942)Vieques

NOTA: Siempre que nos es posible publicamos el nombre del Autor y un enlace al lugar del cual se obtuvo la información publicada. Dado el caso que mucha información nos es enviada sin esta información, pedimos que si es usted amigo lector el autor de uno de estos artículos nos lo haga saber para dar los créditos correspondientes.

Deja una respuesta

No saber lo que ha sucedido antes de nosotros es ser incesantemente niños. No dejar saber lo que sucede en nuestro tiempo es ser intensamente irresponsables con las futuras generaciones. Un espí­ritu histórico no puede tener dudas de que ha llegado el tiempo de la resurrección de nuestro pasado, de la afirmación del presente y la esperanza del futuro. Esto es parte de ello…

Patrocinadores de Oro

Publicaciones que también te pueden interesar

Publicación autorizada por Lionel Valentín Calderón, artista, escritor y Siervo del Señor.