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Cuáles fueron las consecuencias de la No Siembra

Consecuencias de la No Siembra del tabaco

Luego de finalizada la No Siembra el control del precio de la hoja continuo estando en manos de los compradores. Con todo y la No Siembra el precio de la hoja se deprimió aun más que en los años anteriores a esta. La No siembra fue todo un éxito en términos de organización y de ejecución, ya que los cosecheros lograron minimizar la cantidad de cuerdas sembradas de tabaco en el 1932. En 1930 y 1931 se sembraron 43,312 y 50,000 cuerdas, respectivamente, para una producción de 325,000 y 373,000 quintales, respectivamente. En 1932 el total de cuerdas sembrado se redujo a 10,079 con una producción de 60,000 quintales. Pero a pesar del éxito de la protesta los cosecheros no pudieron arrebatarles el control del precio a los compradores. En 1930 el precio de la hoja era de $23.38 dólares por quintal. En 1932 el precio se deprimió más, bajando a $11.74 por quintal.70 Al ver que el movimiento de la No Siembra no funcionó de la manera esperada el grupo de los cosecheros sufrió una ruptura, ya que empezaron a buscar culpables entre ellos. Aquellos que no apoyaron la No Siembra acusaban a aquellos que sí la apoyaron y la dirigieron, responsabilizándolos de que apenas podían subsistir.

Además, la No Siembra provocó que las cooperativas se quedaran sin dinero líquido para la refacción de la cosecha de 1933. Esto debido a que estas resistieron vender su tabaco en inventario a un precio demasiado bajo. Por lo tanto al abstenerse de vender se quedaron sin dinero para la cosecha de 1933. Por esto, aquella cosecha fue una sumamente baja y reducida. El total de cuerdas alcanzo las 25,300 para una producción de 167,830 quintales.71 Como vemos los cosecheros salieron maltrechos de la No Siembra, podría decirse que salieron peor de lo que estaban. Sin refacción para la cosecha de 1933 y divididos en bandos opuestos.

Cuando surgió la división de los tabacaleros se dio porque un grupo de cosecheros entendía que deberían establecer un diálogo con los compradores para llegar a unos acuerdos que les garantizaran un modo de vida respetable y digna. El otro sector entendía que debían seguir desafiando a los compradores por el control del precio. Además, este grupo acusaba al primer grupo de estar a favor de las corporaciones y en contra de las cooperativas. Esto último, porque los primeros denunciaron que la Comisión para la Defensa del Tabaco había otorgado unos préstamos a unas cuantas cooperativas sin suficientes garantías. El primer grupo lo componían: Manuel Moreda, Arturo Baldrich, Ignacio López, José B. Méndez y Fernando Aponte Sellés. El segundo grupo lo componían: Agustín Fernández, Julián Gandía, Francisco Gil, Juan Cruz Mangual y Pedro Santoni.72

Como consecuencia de la No Siembra la hegemonía hacendada llego a su fin. Se puede decir que la No Siembra fue el último intento de los hacendados por mantener su control sobre el campo puertorriqueño. Algo parecido sucedió en el café. La Gran Depresión marco el principio del fin de la hegemonía hacendada en el cultivo del café.73 Con el tabaco sucedió algo parecido, ante la depresión de los precios de la hoja a lo largo de la década del 1920 y con la llegada de la Gran Depresión en 1929, los hacendados tabacaleros buscaron mantener su poder en el campo tabacalero a través de una serie de esfuerzos que lo que hicieron fue a largar la agonía. De ahí que Baldrich en su libro diga que fue la No Siembra la que acabo con la hegemonía hacendada y diera paso a la campenización del cultivo del tabaco.74
Pero lo que hasta aquí hemos visto es que la recampenizacion se fue dando paulatinamente a lo largo de la década del 1920. Cuando los precios de la hoja comenzaron a bajar. Cuando estos precios comenzaron a bajar los hacendados se vieron en la posición de vender sus tierras ante la necesidad de poder pagar las deudas contraídas. Esta pérdida de terreno ayudo a la recampenización porque los hacendados dejan de ser grandes propietarios para convertirse en pequeños propietarios. Muchos de ellos recurrieron a la siembra de frutos menores y de subsistencia pasando los cultivos de mercado a un segundo plano. A la recampenización ser un proceso paulatino que viene desde el desplome de los precios en la década del 1920, la No Siembra viene a ser el último soplo de viento que le quedaba a los hacendados en su lucha por el control del precio de la hoja y por su hegemonía en el campo tabacalero. Esto gracias a las medidas gubernamentales provenientes del Estado Federal, como la PRRA y la PRERA, EL Plan Chardón, La ley de Ajustes Agrícola y las medidas implantadas por el Partido Popular Democrático una vez llegan al poder en 1940. Todas estas medidas, provenientes todas del Estado, acabaron de socavar las esperanzas de los hacendados de recuperar su poder, ya que todas las medidas implantadas por el Estado sirvieron para una recampenización general.

NOTAS:

70 Baldrich, Sembraron la no siembra… Págs. 164-165.
71 Baldrich, Sembraron la no siembra… Pág. 165.
72 Baldrich, Sembraron la no siembra… Págs. 184-194.
73 Ver: Mabel Rodríguez Centeno, “Atrapados en la Depresión: los caficultores puertorriqueños ante la coyuntura crítica de 1928-1939” Tesis (M.A.)– Universidad de Puerto Rico, 1991.
74 Baldrich, Sembraron la no siembra… Pág. 12.

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