Logo AEPR
Un espiritu histórico no puede tener dudas de que ha llegado el momento de la resurrección del pasado, de la afirmación del presente y la esperanza del futuro. Esto es parte de ello.

Defensa de Puerto Rico contra los británicos

Héctor A. GarcíaRelato tomado del libro “Historia de Puerto Rico” de Paul G. Miller, Rand McNally, editor, 1947, pp. 221-237. Nota: Miller basa su relato casi en su totalidad en el de Tomás de Cordova.

l. Ramón de Castro gobernador de Puerto Rico.

Carlos IV había sucedido a su padre Carlos III al al morir éste en 1788. A los pocos años el nuevo monarca se halló en guerra con la República Francesa, la que terminó con la paz de Basilea, perdiéndose el territorio español de Santo Domingo. El rey Carlos IV había formado una alianza defensiva y ofensiva con la República Francesa en 1796 y en aquel mismo año estalló nueva guerra con la Gran Bretaña. En 1795 fué designado gobernador de Puerto Rico el brigadier Ramón de Castro que ya se había distinguido años antes contra los ingleses en la Florida. El nuevo gobernador no tardó en dictar las disposiciones oportunas para prevenir la plaza contra un ataque inesperado.

2. Los ingleses toman posesión de Trinidad.

Ya en febrero de 1797 llegaron noticias desde Santomas de la presencia en aguas de las Antillas de una poderosa escuadra inglesa. Efectivamente, una flota enemiga al mando del almirante Sir Henry Harvey había hecho entregar la isla de Trinidad, tomando posesión de la capital Puerto España.

En Barbada, Harvey unió sus fuerzas a las que estaban al mando del general Ralph Abercromby. Juntos los dos caudillos ingleses probaron fortuna en otra parte.

3. Los medios de defensa de San Juan de 1797.

Don Pedro Tomás de Córdoba ha dejado una relación completa de los armamentos y tropas disponibles para hacer frente a los ingleses:

“La plaza tenía 376 cañones, 35 morteros, 4 obuses y 3 pedreros, 10,209 quintales de pólvora, 189,000 cartuchos y 3,367 fusiles; sus obras no estaban completadas, su guarnición veterana era escasa y reducida al Regimiento Fijo con 938 hombres; pero la decisión por defenderse era extrema y el entusiasmo propio de la fidelidad de los puertorriqueños…..Toda la fuerza alcanzó á 4,029 individuos, y los urbanos, que entraron del campo, á 2,442. Además había 180 presidiarios, que se-emplearon indistintamente en el servicio. Total general 6,471, y además los campos volantes de Río-piedras y Palo-seco y los maestranzas de artillería y fortificación con sus respectivos dependientes. La tropa veterana podía graduarse, á lo más, de 300 hombres, pues el resto era de la Milicia agregada al Regimiento Fijo…. “

“Para la defensa de la bahía se armaron dos pontones, cuatro ganguiles, once cañoneras, siete lanchas de auxilio, cuatro botes, un falucho y diez y ocho piraguas, con 27 piezas, 11 esmeriles, 204 fusiles y 546 hombres de tripulacion. “

De Castro ordenó que las mujeres, niños y ancianos saliesen de la ciudad. Hizo recoger las gentes ociosas para aumentar las plazas del Batallón Fijo. Dispuso que las monjas se trasladasen a Río Piedras, dejando el convento para servicio de hospital, pues la ciudad contaba sólo con el que fué construído por el obispo Jiménez Pérez. El Consul francés, M. Agustín París, ofreció al gobernador sus servicios y los de doscientos compatriotas suyos. De Castro también aceptó los servicios de dos corsarios franceses que se hallaban en puerto, “Le Triomphant” y “L’Espiégle” . De los franceses, solamente pelearon cincuenta en el castillo de San Jerónimo, a las órdenes de M. Barón y sesenta que maniobraban en el campo volante, teniendo por jefe al mismo cónsul de su nación. Entre los ciudadanos de la primera República Francesa que ayudaron eficazmente en la defensa de Puerto Rico se debe menciónar a M. Daubón, capitán del corsario “L’Espiégle”; Lobeau, dueño del corsario “Le Triomphant”; Bernard, artillero de San Jerónimo; Hirigoyan, Chateau, Roussell, Larrac, Mallet; y los médicos y practicantes a las órdenes del cirujano mayor del ejército de defensa, el doctor Francisco Oller y Ferrer, que se ocuparon en la sanidad militar. Algunos de estos franceses prefirieron establecerse aquí y constituir familia; y sus descendientes viven en la actualidad en el país.

El Fuerte de San Jerónimo que defiende la entrada del canal de San Antonio, San Juan.   Nota del editor página Internet: La casa sobre el fuerte fue construida por tropas americanas a comienzos el Siglo 20 y removida a mediados del mismo siglo. Hoy día el fuerte está en completo abandono.

4. Las fuerzas británicas llegan a Puerto Rico.

A las seis de la mañana del 17 de abril se vió frente a la costa de Loíza la escuadra británica. Entre navíos, fragatas, bergantines, corbetas, goletas corsarias, urcas y buques menores de transporte sumaban sesenta velas. Dice el diario del brigadier de Castro:

Don Ramón de Castro

“Inmediatamente se convocó á los Gefes de la plaza y con presencia del plano de defensa que anticipadamente tenía formado su Gobernador, se dió á cada uno de éstos y demás oficiales nombrados, el destino señalado en aquél. Se tocó la generala y se distribuyó oportuna y proporcionalmente toda la tropa existente, guarnición en los castillos, fuertes, baterías y demas puestos de las obras interiores y esteriores de esta plaza. Se dió armas al paisanage alistado, colocándolo en los puestos convenientes. Se habilitaron y colocaron en los sitios que estaban detallados los cuatro ganguiles, dos pontones y doce lanchas cañoneras armadas y tripuladas bajo la dirección del capitán de fragata D. Francisco de Paula Castro. Se envió un cuerpo volante proporcionado al número de la guarnición con cuatro cañones de campaña á las órdenes del teniente coronel D. Isidoro Linares, capitán de este regimiento Fijo, con el fin de impedir el desembarco. . . . . Se despacharon órdenes para que tomasen las armas y acudiesen á esta Capital la compañía de caballería, los urbanos y gente útil de los partidos inmediatamente, y circulares á fin de que hiciesen lo mismo en todos los partidos de la Isla. Se proveyó y reforzó á todos los puestos del recinto y guarnicion, obras esteriores y avanzadas, con armas, municiones, útiles y demas efectos necesarios á la defensa de esta plaza….. Se dispuso que el Guardaalmacen de artillería se mantuviese día y noche en el Parque general para suministrar los pertrechos y efectos que se pidiesen. Se espidió orden á los partidos de esta Isla .á fin de que concurriesen á la Ciudad los vecinos de ellos que quedasen libres del servicio de las armas con provision de los frutos del país para subsistencia de la guarnición.”  

5. Los británicos desembarcan en Cangrejos.

La escuadra se dirigió a la playa de Cangrejos y el desembarque comenzó el día 18. De prisioneros cogidos más tarde se supo que:

“había regimientos alemanes é ingleses; que la tropa del desembarco era de 6 á 7,000 hombres; que se habían desembarcado todos estos en la playa y despues algunas piezas de artillería de grueso calibre, obuses y morteros con un crecido tren de municiones y efectos correspondientes; que había un cuerpo de 400 á 500 franceses que siendo prisioneros de los ingleses, los incitaron y casi obligaron á tomar las armas. . . . pero que generalmente se hallaban descontentos en semejante servicio”.

Para entorpecer el desembarque:

“El cuerpo volante salió al mando del teniente coronel D. Isidoro Linares con los de igual grado D. José Vizcarrondo y D. Teodomiro del Toro, ayudante este de las milicias disciplinadas de esta Isla y capitán aquél del Regimiento de infantería de Valencia. D. Isidoro Linares se apostó con cien hombres en el sitio nombrado la Plaza, inmediato á una de las playas de Cangrejos; D. José Vizcarrondo en la playa de San Mateo y D. Teodomiro del Toro en la Torrecilla con igual número de gente cada uno al que tenía Linares. siendo los puestos de situación, los más ventajosos y resguardados para rechazar el desembarco que intentase el enemigo y poderse proteger unos á otros. “Cada uno de estos comandantes se atrincheró segun le permitieron la situación y el tiempo, colocando oportunamente los dos cañones de campaña que llevaban Linares y Vizcarrondo.”

Extracto del cuadro do Campecbe “Sitio de San Juan por los británicos”   Nota del editor página Internet: Arriba a la izquierda el castillo de San Cristóbal y murallas aledañas. En el centro y en el campo, el fortín de San Jerónimo y a su derecha el puente de San Antonio cortado por su centro para impedir el paso de las tropas británicas. En el mar se observan barcos británicos y cerca del puente, pontones, lanchas y ganguiles.

No bastaban las fuerzas españolas para evitar el desembarque de los invasores. Se vieron obligados a retirarse hacia el puente y fuerte de San Antonio. El general Abercromby estableció su cuartel y estado mayor en la casa llamada del Obispo.

6. Los ingleses piden la rendición de la plaza.

En ese mismo día y mientras que Linares se estaba batiendo con los ingleses en Cangrejos, se aproximó un bote a la boca del Morro. Un oficial inglés entregó un pliego de los jefes Abercromby y Harvey, intimando la rendición de la Plaza. El brigadier de Castro contestó en términos corteses y patrióticos:

“Excmos. Sres.-He recibido el pliego de VV EE. de este dia intimándome la rendición de la plaza de Puerto-Rico, que tengo el honor de mandar; y defenderé como debo á mi Rey Católico, hasta perder la última gota de sangre. Esta circunstancia me priva de admitir las generosas ofertas que VV. EE. se sirven hacerme en él. particularmente á mí, mi guarnición y habitantes. los cuales como su Jefe, están dispuestos a vender caras sus vidas; y espero que en su defensa obtendré la gloria que he conseguido de la Nación Británica en el puesto de Wiiage, cercano a Penzacola en el año pasado de 1781.”

Entonces los jefes ingleses dispusieron algunos barcos para bloquear el puerto de la ciudad, manteniendo sus posiciones hasta que se levantó el sitio.

7. Operaciones en Martín Peña.

El día 19 una partida británica saqueó dos ingenios en Puerto Nuevo y San Patricio. Para evitar que el enemigo se internase en el interior, se ordenó al capitán de ingenieros Ignacio Mascaró que fortificara el puente de Martín Peña. En Río Piedras se formó una guerrilla a las órdenes de Francisco Andino para hostilizar al enemigo. Más tarde se le agregaron algunos milicianos de otros pueblos. Se estableció una comandancia militar en Río Piedras confiada al subteniente Luis de Lara. En la madrugada del día 21 las partidas volantes al mando del subteniente de granaderos D. Luis de Lara y el de milicias D. Vicente Andino, y de su hermano el ayudante de plaza D. Emigdio fueron atacadas por una avanzada superior del contrario que se hallaba emboscada fuera de su línea en el puente de Martín Peña. A pesar de la inferioridad de las tropas españolas, fueron sosteniendo una retirada con su fuego hasta llegar a Río Piedras en donde reunidas con otras sobrecargaron al enemigo con un fuego tan bien ordenado que le pusieron en precipitada fuga, obligando a los pocos que de su partida quedaron a ampararse del puente de Martín Peña y batería de tres cañones que estaba establecida en él.

8. Operaciones contra los fuertes de San Jerónimo y San Antonio.

Con el fin de poder ganar acceso a la ciudad el enemigo tendría que destruir los fuertes de San Jerónimo y San Antonio que le cortaban el paso. Para deshacerse de estos obstáculos los británicos construyeron trincheras y establecieron baterías en los cerros del Condado y del Olimpo, tratando de dominar así los dos fuertes. En la defensa de los castillejos y de la plaza ayudaron grandemente las fuerzas de marina al mando del capitán del puerto, Juan Hurtado. Con el fuego de las baterías, ayudados por dos ganguiles y un pontón con morteros colocados debajo del puente de San Antonio, se obstaculizaron las operaciones de los sitiadores.   Nuevo puente de Martín Peña terminado en 1939.   Este silio era teatro de combates vivos durante el asedio británico de 1797.   Nota del editor página Internet: Hoy este puente, bastante deteriorado, está siendo remodelado.

9. Díaz hace una salida al campo enemigo.

De Castro determinó dar un ataque al enemigo para escarmentarle:

“Escogió al sargento de milicias Francisco Díaz, á cuyas órdenes se puso una partida de 70 hombres bien armados que voluntariamente se prestaron á la acción proyectada; estos eran 20 de las compañías de milicias disciplinadas y 50 escogidos de los destinados á este presidio…..”

Se embarcaron en piraguas, y sostenidos por dos lanchas cañoneras, entraron por el caño de San Antonio:

“Luego que Díaz desembarcó su tropa y la ordenó, debidamente, fué avanzando con cautela hacia la trinchera enemiga, y á proporcionada distancia hizo una descarga contra los trabajadores que en ella se hallaban: la guardia que los sostenía tomó las armas y pretendió defenderse pero Díaz continuó su fuego ganando terreno hasta llegar al caso de entrar en la trinchera con sable en mano acometiendo valerosamente á los contrarios, matando é hiriendo cada soldado nuestro á cuantos se les presentaban delante; de tal modo que los que podían librarse de nuestras armas se ponían atropellada y vergonzosamente en precipitada fuga, sin embargo de haberse calculado que el número de los enemigos en aquella ocasión llegaria á 300. Quedó solo Díaz con su gente en la trinchera enemiga, reconoció una bateriá de cañones muy bien dispuesta dirigida al puente de San Antonio y fuerte de San. Gerónimo, capaz de siete cañones en batería; de los cuales tenía ya montados dos de á 24 y uno de á 12, con dos obuses y tres morteros para granadas reales; y no pudiendo clavar la artillería por falta de tiempo y proporciones, determinó la retirada trayéndose un capitán y 13 prisioneros vivos, y sintió inmediatamente el rumor en el campo del enemigo, comprendiendo que se destacaba algun cuerpo grueso contra los nuestros, como efectivamente sucedió, pero cuando llegó, ya Díaz estaba embarcado con toda su gente y prisioneros, sostenidos por las lanchas cañoneras y se retiró gloriosamente.” 

La pequeña bahía de San Antonio, Santurce   En el fondo el Hotel Condado-Vanderbilt; cerca de aquel sitio el general Abercromby emplazó una bateria para atacar al castillejo de San Antonio.   Nota del editor página Internet: Hoy todo el lugar está completamente edificado y el hotel, que todos conocemos como “el Condado”, no estamos seguros si está en planes de derribo o reconstrucción.

10. El enemigo en Miraflores.

El polvorín de Miraflores había sido desocupado por temor de que los británicos pudieran posesionarse de aquel sitio, lo que efectivamente consiguieron. Trató el enemigo de colocar baterías para enfilar las tropas de las líneas avanzadas y dirigir el fuego de sus cañones sobre la población. El brigadier de Castro envió a Pedro Córdova con sesenta negros armados a desalojar al enemigo de esa posición. La expedición no tuvo feliz término por resultar el enemigo muy superior en el número de tropas y armamento.

11. Nuevas tentativas del enemigo.

El enemigo siguió sus operaciones contra los fuertes de San Jerónimo y San Antonio. Una fragata se acercó al fuerte de San Jerónimo disparando algunos cañonazos, pero se vió obligada a retirarse. En cambio el fuego de las baterías del Condado y del Olimpo causó mucho daño a los dos fuertes.

El capitán de ingenieros Ignacio Mascaró, encargado de la defensa de San Antonio, fué herido, sustituyéndole el teniente Benito Pérez.

12. Nueva acción en Martín Peña.

Los ingleses no mostraron deseos de asaltar el puente de San Antonio o de vadear el caño. En vista de esta circunstancia resolvió de Castro hacerles un ataque por retaguardia.

El gobernador determinó utilizar para esta operación la guerrilla de Andino, las milicias de infantería y caballería y varias partidas de urbanos, que se hallaban reunidas en Río Piedras.

“El subteniente…. Luis de Lara, comandante de nuestro Cuartel general en la retaguardia del enemigo, sin embargo de las órdenes claras que se le dirigieron…. no entendió bien el proyecto del General…. para el ataque del enemigo, y en lugar de las disposiciones y providencias dadas para él lo trastornó y obró del modo siguiente: Reunió todas las partidas hasta el número de 800 hombres con dos compañías de caballería, puso á la cabeza un cañon de campaña, con el que marchó hacia el puente de Martín Peña, llevando su tropa en varias columnas, de las cuales repartió alguna por los costados y manglares inmediatos á fin de cortar al enemigo la retirada en caso de salir del Puente. Llegaron á tiro de pistola de él….. Le incitaron con algunos cañonazos á que respondió con los de su batería. Formó el Comandante su tropa en batalla…. y empezó á hacer un vivo fuego de fusil á los enemigos que se descubrían, provocándolos al ataque sin poderlo conseguir en vista de lo cual, repitió el vivo fuego y el enemigo siguió respondiendo con el de cañon, y reflexionando que la disposición del terreno no le permitía avanzar más y que el enemigo se escusaba de hacerlo, se retiró con su tropa.”

En la acción de Martín Peña murió el sargento mayor José Diaz de Toa Alta. Aun en algunas partes, nuestros jíbaros cantan aquella antigua copla:       En el puente Martin Peña   Mataron a Pepe Díaz   Que era el hombre más valiente   Que el Rey de España tenía.

Don Vicente Andino

13. El enemigo levanta el sitio.

En la noche del día 30 de abril el enemigo suspendió el fuego contra los fuertes. Temiendo que de Castro estuviera proyectando un ataque general, tuvo a bien reembarcarse, dejando sembrado el campo de operación de cañones, morteros, armas, víveres, herramientas y cadáveres. El dos de mayo los barcos enemigos salieron de Puerto Rico con rumbo hacia el norte. El asedio británico fracasó por completo. En una carta particular Sir Ralph Abercromby explica la causa de su descalabro. Dice en parte:

“La expedición quizás se emprendió muy a la ligera. Carecíamos de informes suficientes, y, a decir la verdad son difíciles de obtener….. Después de la reducción de Trinidad, el Almirante convino conmigo que debía hacerse algo, y como ambos, él y yo, habíamos recibido refuerzos e instrucciones de atacar a Puerto Rico, determinamos probar fortuna, confiando un poco en la debilidad del enemigo. Le encontramos bien preparado, con una guarnición más fuerte que la nuestra y con artillería poderosa. Las tropas ciertamente, eran de la peor clase, mas detrás de murallas, no podían menos que cumplir con éxito su deber.”

14. Pérdidas.

Durante el sitio el ejército defensor tuvo 42 muertos, 156 heridos, 2 dispersos y 1 prisionero.

“Se hicieron prisioneros al enemigo, 2 capitanes, 1 teniente, 1 subteniente y 286 soldados, incluso los desertores. “

No existen datos en cuanto a muertos y heridos.

15. Recompensas.

El día 3 de mayo se dispuso cantar con toda solemnidad en la Santa Iglesia Catedral el Te Deum con misa mayor y sermón en acción de gracias a Dios por el feliz término de aquella defensa.

En recompensa de sus servicios el brigadier de Castro fué ascendido a mariscal de campo, y muchos de los demás jefes militares merecieron ascensos en sus grados.

En reconocimiento de la fidelidad, amor y patriotismo de los vecinos de esta isla, se concedieron ocho gracias especiales. Se le otorgó a la ciudad el derecho “…de orlear su escudo de armas” con estas frases “POR SU CONSTANCIA AMOR y FIDELIDAD ES MUY NOBLE Y MUY LEAL ESTA CIUDAD”. Entre otras concesiones fué la de declarar a San Juan puerto franco y libre para el comercio por veinte años.

16. Puertorriqueños que se distinguieron en la defensa.

Dice el historiógrafo Neumann :

“Nosotros, como puertorriqueños, no podemos menos de enorgullecernos con la gloria alcanzada en aquel memorable asedio por los hermanos don José y don Andrés Cayetano Vizcarrondo: los sargentos José y Francisco Díaz, el párroco del Pepino, don José Dolores del Toro, que peleó honrosamente á la cabeza de ciento cincuenta feligreses y los mantuvo de su peculio durante el sitio; don Francisco Andino, síndico del Ayuntamiento de la Capital, ….don Rafael Conty, hijo de Aguadilla, capitán de artillería que de acuerdo con el teniente á guerra de Bayamón, don Lucas de Fuentes, opuso, con dos cañones…manteniendo por aquella parte franca comunicación con los campos; así como la de otros inolvidables combatientes, cual aquel hidalgo ingeniero don Ignacio Mascaró y Homar, tan poco apreciado, figura activa é inteligente del sitio, que todo lo preveía y á todo atendía, en quien depositó verdadera confianza el Brigadier Castro; don Teodomiro del Toro, bizarro defensor del fuerte de San Jerónimo; los hermanos Emigdio y Vicente Andino; el ayudante de campo don Manuel Bacener; don Blas López, teniente á guerra de Juncos; los artilleros González y Ortega; ….el sargento de San Jerónimo don Marcos Sosa, abuelo del benemérito puertorriqueño don Julián Blanco; …. don José Benítez, padre de la inolvidable cantora de la Cruz del Morro, doña Bibiana, la primera dama que pulsó la lira en Puerto-Rico; ….otro José Díaz, ponceño, tenaz y resuelto en la pelea, como su homónimo el de Toa-alta é infinidad de otros coterráneos.”

Compartelo en tus redes sociales favoritas

Déjanos saber tu opinión

Otras Publicaciones que pueden interesarte...

  • Las Cabachuelas

    Este es un impresionante sistema de cuevas entre los mogotes de carso de la costa norte. Están localizadas en el…
  • Parroquia San Miguel Arcangel

    Según unas fuentes, el nombre de este pueblo deriva del color rojizo que adquiere el agua de sus salinas cuando…
  • Salto Los Chorros

    Allá en Arecibo, en el barrio Río Arriba se encuentra el Salto Los Chorros con una altura de 9.6 y…
  • Adolfina Villanueva

    Cumpliría 75 años ahora en el 2021 a no ser porque una ráfaga de disparos cegó su vida. 1946-1980. Mujer…