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Edward Bliss Emerson nació en Boston en 1805, dos años después que su hermano famoso, el ensayista y poeta Ralph Waldo Emerson. Edward estudió en Harvard, graduándose en 1824 como el estudiante más destacado de su clase. Poco después contrajo tuberculosis, enfermedad que gradualmente minó sus fuerzas y tronchó un brillante futuro. En búsqueda de un clima favorable para mejorar su débil condición, Edward viajó a St. Croix en 1831 y poco después a San Juan, donde vivió y trabajó hasta 1834. Poco antes de llegar a St. Croix comenzó un diario sobre sus experiencias y observaciones. Sus anotaciones y las cartas que envió a su familia son una interesantísima ventana al San Juan de comienzos de la década de 1830.

Una costumbre de aquel tiempo que ha desaparecido fue la de vaciar huevos, llenarlos de agua de colonia, sellarlos con cera de colores y tirarlos durante los días festivos. También desaparecieron las carreras de caballos por la ciudad. Algunas costumbres continuaron con muy pocos cambios hasta mediados del siglo 20, como los baños de alcoholado para evitar el catarro, el uso de mantillas (blancas o negras) en la iglesias, el uso de mosquiteros y los volantines de papel de colores, equipados con rabos de tiras de tela y ocasionalmente con navajas para realizar combate aéreos. Una costumbre que sigue intacta es la de no cortar árboles durante los días de luna llena, porque la madera contiene mucha agua y es más susceptible a la pudrición.

Emerson nos habla de los dulces de guayaba, mamey y ajonjolí (el último igualito al que comemos hoy), de las murallas y garitas de San Juan, de la bella vista de la isla que se aprecia desde la explanada del Morro, de cómo los sacerdotes aplicaban el sacramento de la extremaunción (en aquel tiempo el aceite se ungía en los pies, hoy se coloca en la cabeza), y de cómo se celebraban los entierros, las misas y las procesiones. En las iglesias le llamó la atención que blancos, criollos y negros se sentaran en proximidad con total naturalidad. También le llamó la atención la abundancia de días de fiesta, aunque no había gran celebración el día de Navidad ni el de Año Nuevo; la fiesta grande tenía lugar el 6 de enero, con música, fuegos artificiales y un gran baile en la alcaldía. Igualmente le llamó la atención la música y los bailes de los negros, con sus tambores (llamados congos), maracas y ritmos repetitivos.

Emerson murió el 1 de octubre de 1834 y fue enterrado en uno de los nichos del cementerio del Viejo San Juan. Sus hermanos enviaron una tarja para el nicho, con la intención de posteriormente repatriar los restos. Pero el tiempo pasó y una década después los restos fueron depositados en un osario común, junto con los huesos de otras personas de escasos recursos que vivieron y murieron en San Juan. La tarja sola regresó a los Estados Unidos.

Referencia: Rigau-Pérez, J. G. 2013. Edward Bliss Emerson, the Caribbean Journal and letters, 1831-1834. UPR Río Piedras, 325 pp. http:// bibliotecadigital.uprrp.edu/cdm/ref/collection/librosraros/id/1701

NOTA: Publicación autorizada por Lionel Valentín Calderón, Administrador del Portal. Hasta donde nos es posible damos crédito a los autores de los artículos cuando se nos proveen. Si encuentras algún error no vaciles en publicar las correcciones como comentarios o puedes comunicarte con nosotros enviando las pruebas y evidencias de lo que afirmas y haremos las correcciones necesarias de inmedito.

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