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Faro de Arecibo

Dr. José A. Mari Mutt El faro de Arecibo entró en servicio en el año 1898, meses después de terminada la Guerra Hispanoamericana. Fue diseñado por José María Sainz y se construyó sobre el promontorio de piedra arenisca oscura conocido como Punta Morrillos. El concepto original era parecido al de los faros de Aguadilla y Maunabo, pero más tarde la altura de la torre se redujo a 41 pies, se hizo hexagonal en vez de octagonal y se movió a la pared posterior del edificio. El depósito de combustible se reubicó debajo de la torre y se le añadió un arco a la cornisa sobre la puerta de entrada.
El faro mide 84 pies de largo por 40 pies de ancho y se pintó originalmente de blanco con detalles gris oscuro. La escalera de la torre y su pasamanos son casi idénticos a los del Faro de Maunabo. El lente de tercer orden proyectó su luz a dieciocho millas de distancia. En el 1931, la lámpara de keroseno fue sustituida por una bombilla cuya energía fue generada durante un tiempo por un molino de viento instalado en el techo.
Antes del 1949 se sustituyó la balaustrada de hierro de la torre por un pretil de cemento y en el 1959 se hicieron renovaciones sustanciales que incluyeron la sustitución del techo de ladrillos por uno de hormigón. El faro fue automatizado y cerrado en el 1964, luego de lo cual fue vandalizado en muchas ocasiones, siendo el lente destruido entre los años 1975 y 1977. Una compañía privada restauró el edificio en el 2001, cuando se instaló una linterna nueva. El faro abre diariamente al público como atracción principal del Arecibo Lighthouse and Historical Park.

No saber lo que ha sucedido antes de nosotros es ser incesantemente niños. No dejar saber lo que sucede en nuestro tiempo es ser intensamente irresponsables con las futuras generaciones. Un espí­ritu histórico no puede tener dudas de que ha llegado el tiempo de la resurrección de nuestro pasado, de la afirmación del presente y la esperanza del futuro. Esto es parte de ello…

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