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Hacienda Rullan

Hacienda San Salvador

Rosael Cedeño Figueroa –La hacienda San Salvador fue fundada en el año 1920 por Bartolomé Rullán Pons, quien fue el que le otorgó dicho nombre. La historia de esta hacienda se remonta a 1889 cuando España se la otorga a Don Benigno Arroyo y Morales, el cual era oriundo de San Juan. Éste la llamo “El Cerro”, por lo extensa y lejos que estaba. Al no poder atenderla se la vende, el 29 de febrero de 1897, en 800 pesos españoles a la “Sociedad Agrícola Colectiva Casellas y Ginard”, cuyo presidente o encargado fue Don Juan Ginard. Casellas estaba interesado en crear una planta eléctrica pero al no poder hacerlo por la gran distancia del río, decide venderle su parte a Juan Ginard, el entonces alcalde del cabildo de Utuado.

Este sembraba café y algunas frutas. En el solar había una casa de madera y zinc y un cuarto de máquinas, en el cual había un bombo de vapor. La hacienda producía tanto café que se vieron obligados a construir otro cuarto de máquinas. Ésta fue construida en lo que hoy se conoce como el sector Bateyes. Tenía dos bombos de vapor que trabajaban con el agua del río que era traída a través de canales. Para saber la producción o informarse de las cosas que pasaban estos se comunicaban a través de un teléfono directo. Cuando Don Juan Ginard falleció en el 1918, su doña Angela Vilariño, que era de San Juan y con siete hijos pequeños abandona la hacienda. Dejó de pagar su hipoteca y el Banco Federal de Baltimore se la embarga entregándosela al gobierno.

Aparece Bartolomé Rullán Pons, un marinero servidor del ejército español procedente de Mallorca, España. Al ir a liquidar su paga de doce años en el mar no tenían con que pagarle y le otorgan el titulo de propiedad de estos terrenos. Casa Rosell, encargada de traer gente de España y compradora de café, lo ayuda a venir a Puerto Rico.
Bartolomé se instala y comienza la encomienda de sembrar y limpiar los terrenos, pero este no sabía la gran cantidad de terreno que tenía. Buscó los servicios de un tasador, el cual no pudo medir tanta distancia en cuerdas y decide medir en grados al norte, sur, este y oeste. En el 1922 se hace el plano de la Hacienda la cual comprendía 656 cuerdas. Este comprendía de todo el Sector de la Cuchilla, La Mula y terminaba en la entrada del pueblo, solamente bajando al norte, hacía el sur comprendía todo Viví Arriba incluyendo el Sector Bateyes, desde la entrada del Sector La Cuchilla al oeste colindaba hasta Pellejas, donde hoy en día están las ruinas de la Central Serrallés.

Con el tiempo se casó con María Rivera y tuvieron varios hijos. Sembró café, tabaco y otros frutos. La casa original de la Hacienda era de madera techada en zinc, luego fue reconstruida en cemento y techada de zinc, es de dos plantas, con escaleras hacia el lado que daban a un balcón que le daba la vuelta a la casa. El balcón tenía seis puertas que conectaban con los cuartos, la cocina y una gran sala. La cocina estaba construida con cemento y se usaba leña o carbón para cocinar. Tenía un grácil al frente que era donde se celebran las fiestas.

La Hacienda contaba con 40 casitas donde vivían los arrimaos, que eran familias que se dedicaban a trabajar todo el año. No pagaban renta, se les pagaba por mantener los terrenos limpios, abonados y recogían la cosecha. Además contaban con los jornaleros que eran trabajadores que se quedaban durante el tiempo de la cosecha y luego se iban. Se les pagaba cuanto terminaban de recoger todo el café. Dormían en unos ranchones construidos en madera donde colgaban hamacas para dormir. Luego de terminar la cosecha de café se celebraba “La Gran fiesta del Acabe”, con todos los recolectores y sus familias. Al siguiente día se comenzaba el recogido de la hoja de tabaco, pero este no tenía tanta producción como el café.

Se cuenta y los que han vivido en dicha hacienEn el 1927 se compró el primer bombo que trabajaba con diesel, para la hacienda.

Los hijos heredaron y siguieron sus pasos pero poco a poco fueron casándose y segregando las propiedades. Bartolomé Rullán Rivera (hijo) se casó con Celina Maestre. Él se quedó con lo que hoy día es el Monasterio, la escuela y todas sus colindancias. Jaime Rullán Rivera (hijo) se quedó con lo que hoy día es la Central de Pellejas. Félix Rullán Rivera (hijo) se quedó con lo que hoy es parte de La Mula y las mujeres María Francisca y María Magdalena se quedaron a cargo de la Hacienda y de sus padres que eran unos ancianos. Ellas sacaron a flote la hacienda en los tiempos de menor producción. Cada fin de año invitaban a los Vilariños los cuales no se perdían ni una fiesta de año nuevo. María Magdalena Rullán Rivera se casó con Don Luis Torres Rosado y María Francisca se casó con Gregorio Vélez Santiago, quién compró parte de la hacienda y se convirtió en el nuevo propietario obteniendo 142 cuerdas, incluyendo la casa.

En sus terrenos vivían más de 20 familias protegidas por su amparo y que trabajaban para él recolectando café. En este tiempo se pagaba el café a 20 centavos el almud; comparándolo con hoy día que se paga 5 dólares. El mejor recolector de café fue Bartolomé Torres Rullán. Se cuenta y los que han vivido en dicha hacienda certifican que todos los días se escuchan sus pasos por todo el balcón de la casa hasta bajar las escaleras. También hay muchas historias sobre mitos y fantasmas que aparecen en la casa. Cuentan de un fantasma vestido de soldado marinero que se aparece en la entrada de la hacienda. Todas las noches luego de cenar o rezar el rosario, todos los obreros se reunían en el grácil y se narraban estas historias.

Poco a poco con el tiempo aquellos terrenos extensos se fueron vendiendo y ahora sólo queda la hacienda y un par de cuerdas. La autoridad de Fuentes Fluviales de Puerto Rico se apoderó de un terreno en el cual se construyó el túnel de Vivi-Pellejas, y la represa Viví que hoy día le suple agua al pueblo de Utuado.