Central Pagán -Añasco

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José de Santiago

»Fundador del pueblo de San Antonio de Abad de Añasco en 1733. Alcalde o Teniente a Guerra vita- licio hasta su fallecimiento en 1802. En julio de 1726, siendo Sargento Mayor de Aguada, hizo las gestio- nes para obtener licencia de fundación ante el Ca- bildo de San Germán. En 1704 – 1709, en Aguada, ha- bía un hato de ganado de un don José de Santiago. ¿Acaso eran parientes?

Del testamento y defunción se desprende que te- nía buenos económicos. Casó con Baltazara Reyes,  (no he dado con el acta matrimonial). Padres de: Casimiro, José, Ursula, Catalina, Faustino, Josep Fe- lipe, Manuel, Baltazara y María, viuda con su hijo Felipe Jiménez, residentes en Quebradillas para el año 1831.

En segundo matrimonio casó con doña Manuela González Guzmán procreando a Ana. Testó el 27 de noviembre de 1801 y murió a los 4 meses de otor- garla. Expresó que poseía una estancia en el barrio Piñales y otra de 16 cuerdas en el barrio Quebrada Larga, donde falleció. Don Andrés de la Cruz, alba- cea, vecino del Pepino, había casado con su hija Bal- tazara Santiago, difunta  en 1831.

Su hija, Ana de Santiago, casó en Añasco con don Miguel Miranda y procrearon a José María. Para el 1831 eran vecinos de Ponce. En el 1779, Manuel casó en Isabela con doña Juana Nepomuceno de Extre- mera, natural del Pepino. Sus descendientes se es- tablecieron en Añasco, Ponce, Quebradillas e Isabe- la, y los varones difundieron el apellido de su padre.

El yerno Andrés, no entregó los folios de la he- rencia y por vender la finca de Quebrada Larga fue a juicio. La estancia de Piñales al ser vendida provo- có más conflictos.

Para 1726, año del inicio del proceso de funda- ción José de Santiago era mayor edad, por lo que al morir en 1802 estaba en o cerca de los 97 años.   

Félix Rodríguez Méndez
Foto: Central Pagán

No saber lo que ha sucedido antes de nosotros es ser incesantemente niños. No dejar saber lo que sucede en nuestro tiempo es ser intensamente irresponsables con las futuras generaciones. Un espí­ritu histórico no puede tener dudas de que ha llegado el tiempo de la resurrección de nuestro pasado, de la afirmación del presente y la esperanza del futuro. Esto es parte de ello…

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