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Jubencio Pérez Cruz

«No diga Pan, diga Jobo». Esa frase muy de nuestro pueblo es la que mejor retrata la vida y obra de éste humilde y laborioso personaje de oficio tahonero. El sabroso pan elaborado por sus manos, los pastelillos de guayabas, las donas, entre muchos otros dulces eran la carta de presentación de Jobo, como cariñosamente le conocíamos.

Nació en 1925 en el Barrio Bahomamey del Pepino. Fueron sus padres : Carmen Cruz Avilés y Vicente Pérez, los cuales procrearon una familia de 9 hermanos. Eran unos tiempos muy difíciles por lo cual comenzó a trabajar a muy temprana edad. Dado que su madre era de oficio costurera, éste le ayudaba en las tareas. Además, recorría nuestras calles y campos vendiendo dulces. Jobo tenía un carretón cargado de panes el cual vendía por diferentes sectores de nuestro pueblo.Con los años, su experiencia y deseos de superación lo llevaron a su primer trabajo en los años ’40 en la Panadería Oronóz de Antonio Frontera y en La India de Felipe Márquez.

Años más tarde, en 1967, adquiere la Panadería y Repostería La Tuya, al lado del actual Super Colmado Aquino. Junto a su esposa Julia Serrano e hijos logran levantar un negocio familiar de gran patrocinio en nuestro pueblo. En 1977 ven realizarse su sueño de construir su propio negocio al que llamarían Panadería y Repostería Jobo, en la Avenida Emerito Estrada, frente a la Farmacia Pepino.

Para los años ’90 deciden retirarse, muy orgullosos y complacidos por el amor y cariñoso de su gente. Hoy en día el lugar es conocido por Panadería y Repostería Ero de Edwin Cardona Salas. Por un tiempo, Jobo y su esposa administraron un Centro Wic en esa misma área. Jubencio Pérez Cruz, Jobo, y Julia Serrano Traverzo , en su unión matrimonial procrearon una hermosa familia de 4 hijos : Olga, Roberto, Maritza y Héctor Juvencio. Personas muy apreciadas y respetadas en nuestra comunidad. Desde hace años, Jobo y Julia ya no se encuentran físicamente con nosotros. Han pasado a mejor vida. Sus hijos, nietos, biznietos y demás familiares los recuerdan como dignos ejemplos a seguir en la vida. En la actualidad, cuando existen tantos negocios dedicados a la elaboración y ventas de pan y dulces, no podemos olvidar a nuestro inolvidable y querido Jobo. Así que por un momento y en su honor, «No diga pan, diga Jobo».

Nota : Información de varias fuentes.

NOTA: Siempre que nos es posible publicamos el nombre del Autor y un enlace al lugar del cual se obtuvo la información publicada. Dado el caso que mucha información nos es enviada sin esta información, pedimos que si es usted amigo lector el autor de uno de estos artículos nos lo haga saber para dar los créditos correspondientes.

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No saber lo que ha sucedido antes de nosotros es ser incesantemente niños. No dejar saber lo que sucede en nuestro tiempo es ser intensamente irresponsables con las futuras generaciones. Un espí­ritu histórico no puede tener dudas de que ha llegado el tiempo de la resurrección de nuestro pasado, de la afirmación del presente y la esperanza del futuro. Esto es parte de ello…

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