Juego de los Gallitos
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Juego de los Gallitos

Este tradicional juego de los «Gallitos» fue popular en Puerto Rico durante la segunda mitad del siglo XX. A partir de la década de los ochenta, debido a la aparición de los juegos electrónicos, el tradicional juego fue perdiendo uso hasta su total extinción.

Se le llama gallito a la semilla preparada del árbol de algarroba. La misma se perfora y se amarra a un pedazo de cordón denominado «cabulla». El juego consiste en golpear el gallito del contrincante hasta que logre romperlo.

Reglas del Juego:

Para jugar, uno de los jugadores pone su gallito en el piso y su oponente tira con fuerza su gallito contra el que esta en el suelo con el objetivo de golpearlo y romperlo. Si logra golpear al gallito que esta en el suelo tendrá la oportunidad de seguir tirando hasta que falle. Cuando falla en golpear el gallito del oponente entonces le toca poner el suyo en el suelo y entonces le toca el turno a su oponente de golpear el gallito. En el argot del juego se le dice «plantarse» al gallito que le toca estar en el suelo. Esta dinamica se repite constantemente hasta que un jugador logre romper el gallito de su oponente.

Si al tirar a darle a un gallito las cabullas de los dos se enredan, cualquiera de los jugadores grita «Careo». El que lo diga primero, tiene derecho a tirarle al gallito de su oponente (aunque no logre golpearlo), la cantidad de veces que hayan acordado previamente, que siempre es un numero par. Si los dos lo dicen a la misma vez, y han acordado seis tiradas de compensación cada uno le tira tres veces al gallito de su oponente o echan a la suerte quien ejecuta el derecho a las seis tiradas.

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No saber lo que ha sucedido antes de nosotros es ser incesantemente niños. No dejar saber lo que sucede en nuestro tiempo es ser intensamente irresponsables con las futuras generaciones. Un espí­ritu histórico no puede tener dudas de que ha llegado el tiempo de la resurrección de nuestro pasado, de la afirmación del presente y la esperanza del futuro. Esto es parte de ello…

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Publicación autorizada por Lionel Valentín Calderón, artista, escritor y Siervo del Señor.