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La Barriada Tablastilla

Mogote El Pepinito y la Calle Tanca

Continuemos con Tablastilla. Del mogote El Pepinito (donde se asienta el caso del pueblo del Pepino), y que es una prolongación de las curvas de Hoyamala, suavemente va bajando de elevación hacia oeste y hacia el sur.

Pero baja abruptamente hacia el este para toparse con la Quebrada Chiquita y comienza a subir la cuesta de la calle Tanca hacia el barrio Piedras Blancas. Al otro lado de esa quebrada se asienta un desarrollo poblacional llamado Tablastilla cuya calle principal es la calle Tanca, antes llamada la calle de la Chancleta. Hoy se llama calle Quinciano Ortiz, calle Tanca y calle Nery Soto.

La calle Tanca, que nace como la calle Padre Josef Feliciano (primer párroco del Pepino) en la esquina del antiguo Teatro Mislán y era un camino peatonal y de herradura que conectaba al barrio Piedras Blancas con la zona urbana del Pepino.
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Historia Del Camino De La Calle Tanca De Tablastilla

Un poco antes y un poco después de 1900, el camino de chinas, llamado Camino Traverso en esa época, nacía al cruzar el puente de la Quebrada Chiquita (el puente de Tablastilla). Subía hasta llegar al llano. Esta finca de chinas estaba próxima a ceder con el paso del tiempo.

De la historia oral y de las actas municipales hemos recogido que fue bajo la administración de Don Narciso Rabel Cabrero que el gobierno estatal compró esos terrenos cultivados de chinas y los repartió a los nuevos colonos por un precio sumamente módico.
Tablastilla se convirtió en un barrio obrero. Era poblado por la gente que se movía del campo al pueblo o de otros pueblos, para trabajar en la calle o en su propio negocio

Aunque aparentemente el gobierno estatal intentó establecer unos mínimos de urbanización, los callejones y las casas clandestinas eran abundantes. Los precios bajos de los solares y de las casas y de las rentas hacían posible este movimiento. Tablastilla, una expansión urbana naciente, recibió toda clase de gente que tenía su sueño de progresar.

Un Barrio De Obreros y Artesanos

El nuevo orden político, producto de la invasión norteamericana de 1898, el derrumbe de mucha de la economía insular y local, la merma en la venta y producción de café, la terminación de la relación del trabajador y su patrono (el compadrazgo) por la aparición de la industria azucarera, forzaron a miles de trabajadores a moverse a las márgenes de los pueblos y levantar allí sus viviendas. Pero ya se veía venir la Central y la esperanza.

Los terrenos De Abarca En La Época De Don Neri Soto

Don Neri Soto, conductor de camiones pesados, había trabajado para la Central y se retiraba. El había sido uno de los que transportó los nuevos componentes que modernizaron la Central, unos preparados en la fundición que tenía Abarca en San Juan y otros vendrían de otras centrales. Estamos hablando de 1936. Al retirarse Don Neri, la Central le compensó con un solar en la finca de Abarca (Valle Verde). Soto llegó a ser el Jefe de Bomberos del Pepino.

Descripción Del Camino De La Finca De Abarca Para 1940

Un poco más delante de la casa de Neri Soto estaba la casa o la hacienda de los capataces. En ella habían vivido los capataces Don Agustine, Don Juanito y Don Isabel aunque la familia seguía viviendo en Piedras Blancas. Don Isabel lo describen como un señor alto, inclemente con los niños y jóvenes de la época que pasaban por la finca y quien consideraba aquellos terrenos como suyos. No sabemos desde cuando era mayordomo allí. Nos figuramos que por el hecho de vivir en la colindancia con Tablastilla y tener ayudantes como Don Venancio y el esposo de Doña Chen, Don Cheo, ya había pasado tiempo como mayordomo de la finca de Abarca. Hablamos del 1940 al 1960.

Siguiendo el camino y pasando la casa de Yeyo en Valle Verde se encontraba la casa de una distinguida señora de mediana edad llamada Doña Chen, esposa de Don Cheo. Se describe como una señora alta, blanca, de rasgos finos, vestida a la usanza antigua y de genio fuerte. Tenían dos hijos y tres hijas. Posiblemente su esposo era ayudante de Don Isabel, el mayordomo.

La Grúa

Frente a la casa de Doña Chen y Don Cheo se levantaba la grúa que subía los mazos de caña y los acomodaba en los camiones. La caña, ya en paquetes, era traída por carretas de bueyes o vagones y puesta en los camiones.

El Tren Cañero

Nos dice Raúl Vargas, de 94 años y con buena memoria, que para la década del 1930 existía un tren cañero en el área que recorría la Hacienda de San Andrés y que llegaba hasta la Central. En San Andrés había una casa tipo hacienda en donde se aglomeraban los trabajadores para recibir su paga.

Hacia La Izquierda De La Casa De Doña Chen

A la izquierda el camino continuaba y llegaba a la casa de Don Venancio, otro agregado, en donde había unas cajas de agua aéreas y los muchachos le robaban el agua. En los alrededores vivía Doña Lola Soto, quien se ocupaba de llevarles la parva (merienda de las 10 de la mañana) a los obreros que trabajaban en el cañaveral. La parva consistía en café, pan y vianda.

Más adelante se encontraba la Cueva del Indio que era el final del camino para los muchachos. Entraban gateando a la cueva, prendían los mechones, rompían las estalactitas y escribían en las paredes. Luego se acercaban a un caída de agua que ellos pensaban era muy profunda pues cuando se tiraba una piedra al abismo tomaba unos cuantos segundos para llegar al fondo. Nunca nadie se cayó por ese abismo pero tampoco nadie lo exploró, que sepamos nosotros

En los alrededores había innumerables charcos donde los muchachos se bañaban. Esta era el agua que se filtraba del carso de la Formación de San Sebastián en el barrio Hoyamala. Allí, en el batey de la cueva, asaban la gallinita que le había robado al vecino o a Doña Fermina. Fumaban, bebían, jugaban, la pasaban bien y regresaban. Esta experiencia la recrea el Regreso a la Montaña desde 1976.

Hacia la Derecha De La Casa De Doña Chen

Tomando el camino hacia la derecha, pasaba sobre el puente de Doña Chen por donde transcurría una pequeña quebrada que venía de la altura. Luego pasaba sobre el puente de la Quebrada Salada (había un charco en la parte de arriba de la quebrada llamada el Tronquito), para luego subir y llegar a la carretera 111 de Piedras Blancas. Es sabido que estas quebradas eran fueron parte de nuestros balnearios en el pasado.

Para la década de 1930 la finca de Abarca había sido dotada de, por lo menos, cuatro puentes. Estos cuatro puentes (el de la Quebrada Chiquita, el de Doña Chen, el de Don Venancio y el de la Quebrada Salada) habían sido construidos para darle acceso a los camiones que arrastraban la caña desde tan floreciente llano. El movimiento de caña a la Central se hacía por la carretera militar que llegaba justamente frente a la misma Central. También existía un puente adicional cerca de la planta de la luz (Valle Verde a la izquierda) por donde pasaba la Quebrada Chiquita y por ahí se movían las carretas y los camiones de caña hacia la Central pasando por la misma ruta. La Central Plata continuaba provocando cambios en la infraestructura y en la economía del Pepino.

Origen del Nombre De Tablastilla

Dentro de aquella gran finca de chinas se levantaban palmas reales cuya madera se conocía como tabla astilla. Se levantaron aserraderos caseros para procesar la palma. Esta madera era utilizada por los pobres para construir sus modestas casitas. Los pobres dedicaron mucho tiempo en aserrar dichas palmas para sacar la tabla cóncava.

También las tiendas vendían este tipo de tabla que estaba al alcance del bolsillo del pobre. Fue tan abundante el uso de esta madera que aquel sector poblacional tomó el nombre de Barriada Tablastilla.

La Barriada Tablastilla En El 1950.

La barriada estaba poblada de obreros y artesanos de todas clases. Había tabaqueros como Yoyo González, músicos (Puyú y Pluto, los Candallo, Jim y Nabel), artistas del lápiz y pincel como los hermanos Soto y Carmelo, pintores, maestros como Papo Font, carpinteros, ebanistas como Quintana, plomeros, electricistas, hojalateros como Manuel Toro, herreros como Trompito, carniceros, como Santo González, Cachón con sus ricos dulces, trabajadores de la Central como Brinquito y Alejo Rivera, trabajadores de la agricultura, y otros obreros de mi tiempo. Hablo de la época del 1930 a 1950.

Lugares de Interés

Una vez la barriada llegó a tener tres fábricas de fuegos artificiales: la de Guillo Rivera, la de Augusto Torres y la de Wichy Torres. Hubo dos empresas empacadoras de verduras y frutas de la familia Feliciano y de la familia Vélez, hubo una agencia de bicicletas regenteada por Vicente el Sordo, quien, además, en las noches, era el sereno del pueblo.

Tablastilla tuvo un par de burdeles, los bares-colmaditos de Isidro y Vacho y los colmaditos de Neyo Cruz, el de Cachiro Beníquez, el de Don Félix, el de Monserrate Monroig y el de Alejandro Lugo.

La Calle El Bacalao

La calle del Bacalao discurría desde la esquina de Cachiro. Otros dicen que eran el callejón llamado hoy Evarista Font. La inventiva para levantar una casita no se detenía. Lo cierto es que muchos pobres inmigrantes, literalmente, utilizaron madera de las cajas de bacalao, que recogían de los almacenes y colmados de la época para hacerse de un techo.

No saber lo que ha sucedido antes de nosotros es ser incesantemente niños. No dejar saber lo que sucede en nuestro tiempo es ser intensamente irresponsables con las futuras generaciones. Un espí­ritu histórico no puede tener dudas de que ha llegado el tiempo de la resurrección de nuestro pasado, de la afirmación del presente y la esperanza del futuro. Esto es parte de ello…

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Historiador y escritor pepiniano residente en Trujillo Alto. Ha hecho estudios de maestría y doctorado en educación, historia y teología. Profesor universitario, maestro de escuela pública y conferenciante. Autor de la Etnia Cultural Pepiniana (2002) y otros libros y artículos. Se ha dedicado a la historia municipal del San Sebastián.
Historiador y escritor pepiniano residente en Trujillo Alto. Ha hecho estudios de maestría y doctorado en educación, historia y teología. Profesor universitario, maestro de escuela pública y conferenciante. Autor de la Etnia Cultural Pepiniana (2002) y otros libros y artículos. Se ha dedicado a la historia municipal del San Sebastián.

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