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Un espiritu histórico no puede tener dudas de que ha llegado el momento de la resurrección del pasado, de la afirmación del presente y la esperanza del futuro. Esto es parte de ello.
Laura Meneses del Carpio

Laura Meneses del Carpio

Carlos Maza -31 de marzo de 1894 – 15 de abril de 1973. Fue una de las mejores alumnas de la Facultad de Ciencias Naturales de la Universidad de San Marcos, donde se graduó, y fue la primera mujer latinoamericana en formarse en el Radcliffe College, la unidad femenina de la Universidad de Harvard, en Boston, EEUU. La vida la llevaría por caminos insospechados y le brindaría el reconocimiento de otros países además de su natal Perú. Su éxito académico inicial la hace una mujer ejemplar en el camino por la igualdad en el plano educativo y profesional, aunque su vida la alejaría de las ciencias.

Nació en Arequipa en 1894 y se graduó como bióloga en Lima. En 1920, fue aceptada en Harvard. La adversidad que enfrentaba una mujer en el mundo académico y científico peruano no era muy distinta a la que existía en Boston; no obstante, Laura se doctoró en bioquímica en esa institución.

Pero un día, en una conferencia de Rabindranath Tagore, conoció al abogado y político puertoriqueño Pedro Albizu Campos, uno de los más radicales militantes en la historia de los movimientos por la independencia de Puerto Rico del dominio estadounidense. Pedro se enamoró sin remedio de Laura y, aunque al principio a ella no pareció interesarle, dos años después contraerían matrimonio en Puerto Rico. Laura abandonó su carrera académica para seguir la lucha política de su esposo, a quien acompañó de forma tan solidaria que se le ha llamado la verdadera “voz de la Revolución”. Pero la vida de Albizu se convertiría en un maremoto de persecuciones, entradas y salidas de prisión, clandestinidad y exilio, por lo que Laura y Pedro pasarían larguísimas temporadas separados, brindándose su apoyo incondicional desde la distancia, enfrentando privaciones y pobreza e incluso escapando de atentados contra sus propias vidas.

En cierto momento, hacia 1948, Laura se convirtió en una persona sin patria. Durante su tiempo en Harvard había optado por naturalizarse estadounidense, lo que la había hecho perder su original nacionalidad peruana pues en esos tiempos no se pensaba que pudieran coexistir dos nacionalidades en una persona. Pero la persecución política del gobierno de los Estados Unidos contra los independentistas puertorriqueños culminó en la revocación de la nacionalidad estadounidense de Laura: quedó despatriada.

Siguió representando a su marido preso y denunciando el imperialismo estadounidense y viajó a Cuba en 1950 (la Cuba del dictador Batista, que no la recibió con gusto), luego pudo asilarse en México. Su departamento de la Ciudad de México se convirtió en uno de los sitios desde donde se organizó el desembarco del grupo de aventureros liderados por Fidel Castro y el Ché Guevara que culminaría en la Revolución de 1959. Emigraría a la Cuba socialista donde seguiría siendo vocera de las luchas por la liberación latinoamericana y embajadora en busca de la solidaridad entre sus pueblos. “Para los hispanoamericanos, la Patria es el continente, pensaba Laura, y actuaba en consecuencia; generó un movimiento a nivel continental”, dijo de ella su nieta Rosa Meneses Albizu Campos al celebrarse el 125 aniversario de su nacimiento en 2019.

Dice la propia Laura: «Yo viví desde que me casé en ese mundo que para no convertirse en espejismo, demanda la obligación continua de nuestra personalidad […].

Cuando solicité visa en Lima, Perú, para ir a Puerto Rico a reunirme con mi esposo, me dijeron que yo había perdido la ciudadanía porque había residido en mi país de origen, Perú, más de dos años, y por este tecnicismo, que lo aplican cuando quieren y, cuando no, lo ignoran y lo salvan, me convirtió el imperio en apátrida y tuve que viajar a Puerto Rico con un salvoconducto que me extendió la embajada yanqui en Lima. Esta vez ni siquiera adujeron un tecnicismo concreto. Es así como no pude reunirme con mi esposo cuando estaba en estado de coma, como no pude regresar a la tierra de mis hijos, a la tierra en que he pasado la mayor parte de mi vida. Eso es la mascarada colonial llamada “Estado Libre Asociado”.»

En una carta a su hija comenta: «Yo viví desde que me casé en ese mundo que para no convertirse en espejismo, demanda la obligación continua de nuestra personalidad. Para ello tuve que renunciar a mis necesidades más elementales, a mis caprichos; a mis deseos, a mis inquietudes. A lo único que no renuncié fue a mi alegría porque estaba al lado de tu padre, cuya grandeza ponía en evidencia la superficialidad de todas las cosas.»

En 1913 la revista variedades escribe: «Sobre Laura Meneses. Laura Meneses del Carpio. Universitaria premiada Damos el retrato de la señorita Laura Meneses del Carpio, aprovechadísima alumna de la Facultad de Ciencias Naturales, que ha sido premiada en el último año con la contenta de bachiller en esa Facultad. La señorita Meneses es natural de Arequipa, tiene sólo diecisite años de edad, y es hija del coronel Meneses. Fue muy felicitada por sus catedráticos, así como por sus compañeros del aula, por ser la primera mujer en Lima que obtiene una contenta.»

En 1946 la revista Bohemia de Cuba escribe: «Laura Meneses: vedla y os sobrecogerá su palidez dramática y su indumentaria que recuerda las camisas negras de los juramentados de la causa. Trabaja de sol a sol. Ha levantado en La Habana y en el pueblo yanqui una viril y emocionada protesta. Ella es el alma del comité que labora por la excarcelación de Albizu Campos y los demás compañeros presos. Ella es una denuncia aunque no hable ni escriba para el público persiguiendo con ello opacar sus méritos, capaces de ganarle un puesto de prominencia ante el feminismo de la América nuestra. Bertha Arocena, “Laura Meneses”, Bohemia, La Habana, 1943.»

Pedro Albizu y Campos y Laura Meneses en Cambridge, 1913-1922

En enero de 1921, [Pedro Albizu Campos] asistió a una conferencia del poeta indio y premio Nobel Rabindranath Tagore, que se había hecho célebre al renunciar, dos años antes, a su nombramiento como caballero británico, luego de la masacre de 400 civiles indios desarmados por tropas británicas. Aquella tarde asistió al evento también la estudiante de Radcliffe Laura Meneses del Carpio, una bióloga peruana que era una de las poquísimas mujeres latinas en Radcliffe, y al igual que Albizu Campos, una precoz académica. Antes de trasladarse a Cambridge había obtenido un doctorado en biología en la Universidad de San Marcos de Lima. Se casaron el año siguiente.

Guerra contra todos los puertoriqueños

Albizu se dio a conocer por todo el campus por su ética de trabajo, finos modales y serenidad de carácter. Su único acto impulsivo ocurrió cuando conoció a una estudiante peruana de posgrado llamada Laura Meneses. La invitó a almorzar en Union Hall. Al día siguiente almorzaron juntos otra vez. Al tercer día le propuso matrimonio. Ella se le rió en la cara en el momento, pero eventualmente accedió, y se hicieron pareja para toda la vida […].

Fue tal la magnitud de la crueldad del FBI, que cuando don Pedro estaba preso en Atlanta, y su esposa peruana doña Laura Meneses del Carpio, residía en Perú junto a sus hijos, con muchas privaciones económicas, don José Rivera Sotomayor hizo una colecta en Puerto Rico, para ayudarlos a sobrellevar la carga económica. Con el fruto de los donativos recolectados, obtuvo un giro de correo, por la suma de 100 dólares, y se lo envió a doña Laura a Perú, acompañado de una tierna carta. La oficialidad gubernamental, concretamente el FBI, los interceptó en el correo, cuando ya tenía el matasellos impreso, y al día de hoy todavía reposan en archivos persecutorios la carta y el giro que envió a Perú. Nelson A. Denis, Guerra contra todos los puertoriqueños. Hachette, 2015.

Laura Meneses, la mujer detrás del mito

Imagina que te gradúas en una de las universidades más importantes del mundo, con un título muy comercial en bioquímica. Imagina las ofertas de trabajo que recibirías. Imagina que te casas con un joven abogado de Harvard. Cabría esperar una vida de lujos, reuniones sociales, confort, éxito.

Pero la vida lleva a la gente por caminos inesperados. Porque cuando Albizu Campos se convirtió en el líder del Partido Nacionalista [de Puerto Rico], el 11 de mayo de 1930, la vida de Laura cambió radicalmente.

Primero, Albizu le pidió que rechazara cualquier trabajo con el gobierno colonial. Luego, ambos se convirtieron en objetivos de gobierno colonial. Tercero, cuando él fue apresado en Atlanta en 1937, durante diez años, ella tuvo que criar a sus hijos sola y en un país ajeno. Y no solo enfrentó los retos, sino que permaneció leal al lado de él y se convirtió en su más grande apoyo y en la principal abogada por su liberación.

Cuando volvió a ser apresado en 1950, ella fue su voz desde el exilio. Mantuvo su mensaje y su lucha con vida.

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