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Laurel avispillo

Nectandra coriaceae (Lauraceae)- El laurel avispillo es un árbol siempre verde pequeño o mediano, generalmente de hasta 40 pies de altura, con tronco de 1 pie o más de diámetro. Se caracteriza por su copa estrecha; su tronco gris liso uniforme, o con líquenes que le producen manchas pálidas; sus hojas alargadas, gruesas, con tallo corto y con olor a especias cuando se estrujan; sus abundantes flores blancas, de aproximadamente tres octavos de pulgada de diámetro, agrupadas en inflorescencias terminales con ramas rosáceas; y sus frutas casi negras cuando maduran, de hasta cinco octavos de pulgada de largo e insertadas en una copa rojiza. Florece y fructifica irregularmente durante el año. Las frutas son consumidas por aves que dispersan las semillas.
La especie es nativa del sur de la Florida, las Antillas y Centroamérica. Localmente es común en los mogotes de la zona caliza del norte. La albura es de color pardo claro y no se distingue fácilmente del duramen, que tiene un atractivo color pardo-rosáceo. La madera es moderadamente liviana, de fibra mayormente entrelazada, textura mediana, lustre de mediano a alto, y anillos de crecimiento poco conspicuos. Recién cortada tiene una textura aceitosa y un agradable olor a especias. Seca al aire con velocidad y degradación moderadas, es fácil de trabajar y es estable ante los cambios de humedad. Se usa ocasionalmente para muebles, artículos torneados y artesanías. En otros lugares se ha usado para cañas de pescar, postes, carpintería general y leña. Es una madera atractiva pero poco común debido a la escasez de troncos gruesos.

NOTA: Siempre que nos es posible publicamos el nombre del Autor y un enlace al lugar del cual se obtuvo la información publicada. Dado el caso que mucha información nos es enviada sin esta información, pedimos que si es usted amigo lector el autor de uno de estos artículos nos lo haga saber para dar los créditos correspondientes.

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No saber lo que ha sucedido antes de nosotros es ser incesantemente niños. No dejar saber lo que sucede en nuestro tiempo es ser intensamente irresponsables con las futuras generaciones. Un espí­ritu histórico no puede tener dudas de que ha llegado el tiempo de la resurrección de nuestro pasado, de la afirmación del presente y la esperanza del futuro. Esto es parte de ello…

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