Límites Territoriales de Añasco Abajo
Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin
Share on pinterest
Share on email
Share on whatsapp
Share on print
Share on google
Share on skype

compartenos en tus redes favoritas

Límite territorial de Añasco Abajo

Partiendo de la desembocadura del caño La Puente, o la Bahía de Añasco, se sigue el mismo al noreste y aguas arriba de su afluente central, en límite con los barrios Playa, Hatillo y Piñales, hasta su intersección con la carretera insular número dos en el Km. 173 de la misma. Este punto es común de los barrios Añasco Abajo, Piñales y Caracol. De este punto se sigue al este en límite con el barrio Caracol, ya descrito en la reseña de dicho barrio, hasta llegar al punto común con los barrios Quebrada Larga y Añasco Arriba en el portón, que en el camino que conduce al antiguo paso a nivel de Cuatro Calles, marca la colindancia de Sixto Nieto y Comunidad Bianchi. De aquí se sigue al suroeste por dicho camino, ahora en colindancia con el barrio Añasco Arriba hasta salir al sitio del antiguo paso a nivel de la carretera número cuarenta. De aquí se sigue al suroeste por la ruta antigua de dicha carretera en Cuatro Calles hasta su intersección con la carretera insular número dos en el Km. 176.2, y luego se sigue al sur la ruta antigua de esta última carretera, antes de la construcción del nuevo puente sobre el Río Grande de Añasco, hasta su intersección con el Río Grande de Añasco. De aquí se sigue al oeste el límite municipal con Mayagüez y aguas abajo del Río Grande de Añasco hasta su desembocadura en el canal de La Mona. De aquí al norte toda la zona marítima hasta el punto de partida de esta descripción.

NOTA: Siempre que nos es posible publicamos el nombre del Autor y un enlace al lugar del cual se obtuvo la información publicada. Dado el caso que mucha información nos es enviada sin esta información, pedimos que si es usted amigo lector el autor de uno de estos artículos nos lo haga saber para dar los créditos correspondientes.

Deja una respuesta

No saber lo que ha sucedido antes de nosotros es ser incesantemente niños. No dejar saber lo que sucede en nuestro tiempo es ser intensamente irresponsables con las futuras generaciones. Un espí­ritu histórico no puede tener dudas de que ha llegado el tiempo de la resurrección de nuestro pasado, de la afirmación del presente y la esperanza del futuro. Esto es parte de ello…

Patrocinadores de Oro

Publicaciones que también te pueden interesar