Luis Muñoz Marín y el Congreso Pro-Independencia 1944

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Muñoz Marín y el Congreso Pro-Independencia de 1944

Mario R. Cancel-Sepúlveda

“Muñoz Marín define actitud sobre Congreso Pro-Independencia”. El Mundo, 1 de diciembre de 1944.

Populares pueden participar, pero sin violar compromiso

Este se relaciona con el “status” — Aconseja a los delegados que mantengan respeto a opinión ajena y actúen en amistad con el pueblo de Estados Unidos.

A continuación publicamos el texto de la entrevista que sostuvo con El Mundo:

—¿Hay alguna prohibición de que los populares participen en el Congreso Pro-independencia?

—Ninguna. Los populares pueden participar en el Congreso Pro-independencia lo mismo que pueden participar en un Congreso Pro-estadidad, según les dicten sus convicciones en cuanto al “status” político. Los populares estamos comprometidos a no hablar a favor de “status” político alguno en nombre del pueblo de Puerto Rico, puesto que nos comprometimos a que los votos del 7 de noviembre no se contarían como autorización para solicitar “status” político alguno en nombre de esos votos. Pero los populares estamos en la libertad de expresar nuestras convicciones en representación de nuestro propio criterio y de nuestra propia conciencia.

—¿Tiene usted algunos consejos que dar a los populares que decidan participar en dicho acto?

—Aunque los que participen no lo harán en la condición de populares, no pueden, sin embargo, desprenderse del hecho de que son populares y como tales tienen un compromiso con el pueblo de Puerto Rico. Estoy seguro de que ninguno violará, o dará siquiera la apariencia de violar, el compromiso de no interpretar los votos de las elecciones generales como votos relacionados con “status” político alguno.

A todos los participantes en el Congreso, sean populares o no —concluyó diciendo el señor Muñoz Marín— me permito decirles estos dos consejos: Que mantengan la tonalidad humanista, democrática, respetuosa de la opinión ajena, que evidentemente se ha captado el respeto y la aprobación de nuestro pueblo. Y que mantengan sus deliberaciones y conclusiones en un ambiente de sincera amistad con el pueblo de Estados Unidos y su gobierno. Estos consejos los doy, no solamente en espíritu de completa solidaridad con el esfuerzo de guerra por la democracia, sino también pensando honda y cuidadosamente en todo el porvenir de estos dos millones de seres humanos que constituyen nuestro pueblo y el de sus descendientes.

Comentario:

La entrevista de diciembre de 1944 demuestra la incomodidad de Luis Muñoz Marín con los sectores independentistas dentro del PPD. El Congreso Pro-Independencia se había convertido en un problema, pero todavía no había llegado el momento de purgar o limpiar al PPD de aquellos elementos radicales. El caudillo se limitaba a recordarles que eran populares y que en 1944 arribaron al poder sobre la base del discurso de que el status no estaba en discusión y que un voto por el PPD no era un voto por la independencia. Muñoz Marín quería proteger la integridad de la organización que le llevó al poder y evitar que el mismo fuesevisto como una organización anti-americana.

En cierto modo, la situación era similar a la que él había levantado en el Partido Liberal Puertorriqueño cuando retó a su jefe político Antonio R. Barceló. El juego entre la permisividad de la democracia -pueden hacer lo que consideren correcto- y el autoritarismo del caudillo -les recuerdo que son populares- es evidente. Muñoz Marín estaba seguro de que el PPD representaba la voluntad del pueblo y ello le daba la seguridad para exigir disciplina a sus militantes. El personalismo de Muñoz Marín está maduro en 1944.

No saber lo que ha sucedido antes de nosotros es ser incesantemente niños. No dejar saber lo que sucede en nuestro tiempo es ser intensamente irresponsables con las futuras generaciones. Un espí­ritu histórico no puede tener dudas de que ha llegado el tiempo de la resurrección de nuestro pasado, de la afirmación del presente y la esperanza del futuro. Esto es parte de ello…

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