auspiciado por

Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin
Share on pinterest
Share on email
Share on whatsapp
Share on print
Share on google
Share on skype

compartenos en tus redes favoritas

Nilita Vientós Gastón

Nilita Vientos Gastón escritora, abogada y profesora puertorriqueña, nació en San Sebastián del Pepino el 5 de junio de 1903, hija de Don Benigno Vientós, del pueblo de Lares y de Doña Antonia Gastón, de Mayagüez. Tenía Nilita 3 años cuando su padre, que se desempeña como agente de seguros de vida, fue enviado por la compañía que representaba a Cuba, a donde se traslado con la familia.
Allí transcurrió la infancia de Nilita y allí curso su escuela elemental y parte de la secundaria. Se graduó de escuela superior en Estados Unidos y en 1926, obtuvo su grado de bachiller en leyes en la Universidad de Puerto Rico.
Amante de la música y con grandes dotes para el canto, estudio en el Metropolitan House Studies en 1931, estudios que se vio precisada a interrumpir por razones económicas. En 1932 se presentó en concierto en el Teatro Tapia.
Posteriormente, en 1948, recibió una beca de la Fundación Rockefeller, realizando estudios de literatura inglesa en el Kenyon College de Ohio, Estados Unidos. Fue una de las dos primeras mujeres que ingresaron a la Escuela de Derecho de la Universidad de Puerto Rico. Fue la primera mujer reclutada por el Departamento de Justicia de Puerto Rico en funciones de abogada. Llevó y ganó el pleito de la lengua y como resultado de su alegato, el Tribunal Supremo de Puerto Rico determinó que el español es el idioma oficial en los Tribunales.
Fundó la Revista Asomante, una de las grandes revistas de la lengua española del siglo XX, de donde se dieron a conocer autores puertorriqueños en el extranjero y, a través de la cual, se difundió la obra de la cultura letrada contemporánea en Puerto Rico. Fue la primera presidenta del Ateneo Puertorriqueño. Se distinguió por su sentido dramático de la vida, la intransigencia con las injusticias, la capacidad crítica y el valor de decir lo que pensaba sin temor a las consecuencias.

No saber lo que ha sucedido antes de nosotros es ser incesantemente niños. No dejar saber lo que sucede en nuestro tiempo es ser intensamente irresponsables con las futuras generaciones. Un espí­ritu histórico no puede tener dudas de que ha llegado el tiempo de la resurrección de nuestro pasado, de la afirmación del presente y la esperanza del futuro. Esto es parte de ello…

auspiciado por

Patrocinadores de Oro

Publicaciones que también te pueden interesar

Falsedades sobre el Río Grande de Añasco

Se ha declarado que el «Río de Añasco, se nutre de cientos de

Publicacion Completa
Jaime Carrero Concepción 28 de octubre de 2020

1812 Primer Ayuntamiento Constitucional

El primer Ayuntamiento Constitucional que funcionó en el Pepino por virtud de la

Publicacion Completa
Andrés Méndez Liciaga 28 de octubre de 2020

Deja una respuesta

Patrocinadores de Oro

Respalda el Comercio de aquí y fortalece la economía