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José A. Mari –El nombre de la ciudad de Aguadilla deriva, según unas fuentes, de la palabra indígena guadilla o guadiya, que significa jardín. Según otras, corresponde al diminutivo de Aguada, municipio al que originalmente perteneció su territorio. En esta región de la isla hacía aguada o se aprovisionaban de agua potable, los barcos que navegaban rumbo a Sudamérica o en sentido contrario hacia Europa.
En el área de Aguadilla existió por mucho tiempo un poblado que para 1776 se conocía como San Carlos de la Aguadilla. Para ese tiempo comenzó a construirse una iglesia y poco después comenzaron los trámites del poblado para separarse de Aguada, proceso que se completó alrededor de 1780. Durante la segunda mitad del siglo 19 Aguadilla fue cabecera de uno de los siete departamentos de la isla. La economía dependió históricamente de la agricultura, especialmente de la caña de azúcar. El comercio, la industria y el turismo son pilares de la economía actual. El Parterre (donde está el manantial u ojo de agua que por siglos sirvió como fuente de agua potable), el parque acuático Las Cascadas y la pista de patinaje sobre hielo son algunas de las atracciones de este municipio. Otros lugares que merecen visitarse son las ruinas del antiguo faro español, el campo de golf de la antigua Base Ramey y la Playa Crashboat. En el Parque Colón, área recreativa compartida con Aguada, se encuentra la Cruz de Colón, un monumento develado en el 1893 para conmemorar los cuatro siglos del descubrimiento de Puerto Rico.
José de Diego (poeta y político), Agustín Stahl (científico y médico) y Rafael Hernández (compositor) son aguadillanos destacados. El municipio también se conoce como la Villa del ojo de agua (por el manantial antesmencionado), el Pueblo de los tiburones (por sus equipos deportivos) y Hasta donde las piedras cantan (por un poema de José de Diego). El renombre de Jardín del Atlántico deriva del vocablo indígena guadilla, que significa jardín y de las aguas del Océano Atlántico que bañan sus costas.

  1. La construcción de la iglesia comenzó alrededor del 1776 y terminó en el 1783. Se remodeló en el 1855.
  2. Las dos torres fueron del mismo tamaño hasta 1918, cuando un terremoto derribó la torre sur. La torre más pequeña se añadió en el 1921, cuando se alteró la línea superior de la fachada.
  3. La última remodelación sucedió en el 1971.

No saber lo que ha sucedido antes de nosotros es ser incesantemente niños. No dejar saber lo que sucede en nuestro tiempo es ser intensamente irresponsables con las futuras generaciones. Un espí­ritu histórico no puede tener dudas de que ha llegado el tiempo de la resurrección de nuestro pasado, de la afirmación del presente y la esperanza del futuro. Esto es parte de ello…

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