Aurelio Tió
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Por Añasco no fue

Aurelio Tió, de buena fe, en su historia sobre San Germán, y en su libro: Nuevas fuentes para la historia de Puerto Rico, 1961, sin poder desprenderse de opinar, teorizar, especular, suponer, conjeturar, y presumir; creyendo estar en lo correcto y con los documentos que creía adecuados, le otorgó a Añasco los siguientes honores:

  1. El desembarco de Colón por la Bahía.
  2. La fundación de la primera aguada o Higüey.
  3. El poblado de Sotomayor.
  4. El trapiche de Tomás de Castellón.
  5. Ermita del Espinar o Convento Franciscano.
  6. El nacimiento de los padres de Santa Rosa.

Esos seis honores que Tió le otorgó a Añasco, repito, de buena fe, sobretodo en Nuevas Fuentes…, sin escribirlo y expresarlo verbalmente, hizo las rectificaciones 8 años después, o sea, en 1969, en el Boletín de la Academia Puertorriqueña de la Historia, donde sin pretenderlo, adjudicó al pueblo de Rincón, lo que en puridad le pertenecía.

Los interesados en la Historia de Añasco, examinen la Historia de San Germán, de Tió. Vaya a las páginas: 20, 21, 31, 37,38, 45, 50, 52, 53, 56, 72, 106, 109, y 131.

En Nuevas Fuentes…, vea las páginas: 35, 48, 141, 142, 148 nota # 32, 58,159, 167, 194, 196, 198, 199, 200, 207, 210, 222 y 515.

No se ciña a la citas, tiene que estudiarlas, no aisladas, sino en contexto para ver el cuadro. Conozca las rectificaciones que Tió le otorga al pueblo de Rincón. Estudie con cuidado el Boletín de la Academia…, Vol. I, 19 de noviembre de 1969, Núm. 3: El Enigma del Descubrimiento de Puerto Rico, Nuevos Datos Documentales y Solución Matemática del Problema.

NOTA: Siempre que nos es posible publicamos el nombre del Autor y un enlace al lugar del cual se obtuvo la información publicada. Dado el caso que mucha información nos es enviada sin esta información, pedimos que si es usted amigo lector el autor de uno de estos artículos nos lo haga saber para dar los créditos correspondientes.

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No saber lo que ha sucedido antes de nosotros es ser incesantemente niños. No dejar saber lo que sucede en nuestro tiempo es ser intensamente irresponsables con las futuras generaciones. Un espí­ritu histórico no puede tener dudas de que ha llegado el tiempo de la resurrección de nuestro pasado, de la afirmación del presente y la esperanza del futuro. Esto es parte de ello…

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